jueves, 28 de junio de 2018

CON BISTURÍ

De la red
Una vez más me prestaste tu bisturí para que me abriera en canal y mirara dentro. Sueles dejarlo al alcance de mi mano de vez en cuando, quieres que no olvide que la introspección duele, que puedes encontrarte con lugares apartados sin buena reputación o con murciélagos rabudos que alimentan a sus crías con la sangre que brota directamente del corazón.

Aquella tarde vi más de lo que quería ver, sentí menos de lo que quería sentir, agradecí a mis adentros por su capacidad de aguante y reprobé a los nervios para que no se repitan los tembleques en los momentos clave.

Como la hoja del bisturí cauterizó la visión periférica, dejé apartado lo mediocre y me centré en una zona donde había mucho movimiento, resulta que algunos órganos se habían reunido en asamblea y discutían en diferentes idiomas... culpa mía, lo sé, últimamente me comunico conmigo misma en lenguas extranjeras.

Pude oír vocecillas agudas queriendo dejar claro que debía tomarme un descanso, pero otras más graves insistían e insistían en seguir con ese ritmo frenético que casi me ha noqueado. 

Lejos de sorprenderme pillé la indirecta enseguida, dejé de mirar adentro y me propuse sentir afuera. Con mucho cuidado cosí la herida, dejé el bisturí a un lado y comencé, por fin, a tomar las riendas.              


lunes, 11 de junio de 2018

PESADILLOSAS PESADILLAS

De la red
Últimamente tengo pesadillas pesadillosas, de esas en las que entras en un bucle sin salida y dentro de la angustia te vuelves a angustiar. Consiguen que dé tantas vueltas en la cama que me levanto con el pelo formando una curvatura ondulada, las manos me tiemblan como a un niño tras hacer una trastada y mi corazón late tan rápido, que tengo que acariciarlo un poco para que me devuelva el aliento y se quede de nuevo en calma.

Creo que esos entes oscuros, feuchos y enredados son el cúmulo de todo lo que está por ahí enquistado. Voy a tener que hacer limpieza profunda, desinfectar los huecos y hablar seriamente con las larvas y las bacterias porque creo que será positivo poner ya de una vez las cartas sobre la mesa:

La primera será parecida a un as de bastos, la que ponga límites y fronteras que no serán sobrepasados sin una identificación exhaustiva y completa previa.

La segunda vendrá precedida por el rey de espadas, ese que con la puntita bien afilada señala y dirige a las visitas menos deseadas.

La tercera corresponderá al tres de oros, el que pone el sello de garantía para asegurar la calidad de los sueños y la ausencia de pesadillosas pesadillas.

Y la cuarta, el siete de copas. Por aquello de invitar al amigo cuando compartes mundo onírico, aquel sitio donde todo es festivo, donde el negro da paso al azul y la oscuridad al brillo.