sábado, 10 de enero de 2015

FRÍA COMPAÑÍA


C/Compañía (Salamanca)

Cuando el frío se adueña de nuestras ciudades, se produce un efecto extraño: en cuestión de minutos desaparecen partes de los edificios o monumentos históricos y las calles cambian de aspecto, de color y hasta de olores.

Me pierdo paseando bajo la niebla, mi corazón late con fuerza bajo las capas de ropa que ocultan su palpitar. Mi nariz se pinta de rojo y se confunde con el color ficticio de los labios maquillados. Mi piel ahora blanquecina descansa, anhelando el calor que los rayos del sol provocan cuando la rozan. La vista se acorta y de repente pareciera que necesitas gafas para ver de lejos. La gente desaparece y sólo te encuentras con valientes parejas que agarrados de la mano desafían al mal tiempo con la excusa del amor.

Denomino a esos instantes como "mi paseo por las nubes". Todos hemos querido saber qué se siente al volar. Las nubes oyen nuestros anhelos y bajan hasta nosotros para hacer esos deseos realidad. Durante horas se instauran en el ambiente el silencio y la humedad y si echas mano de la imaginación, puedes incluso levitar.


Al llegar a casa, prender la chimenea, baño calentito y espumoso, música de fondo, una copa de vino, tumbarte junto a la persona que te acompaña, compartir palabras, caricias, fluidos. Todo vale cuando afuera aprieta el frío, lo que es cierto es que se combate mucho mejor si tienes al lado a alguien para compartir todo lo anteriormente visto y descrito.


6 comentarios:

Juana la Loca dijo...

yo que soy del sur el frío me aterra, y aquí en esta tierra mía pasamos de un extremo al otro...
yo cuando paseo teniendo 2 hijos no lo puedo hacer con tranquilidad, admirando nada, todo son prisas, para llegar a una casa con más prisas aún, las cenas y los deberes....
lo mío, mi felicidad, es cuando logro acostarlos y el salón es completamente mio....
besos.

Rusaca dijo...

Precioso paseo me he dado contigo por Salamnca en invierno...

Imagino que será parecido a cuando yo voy a Soria...

Me ha encantado :)

Con compañía es todo mucho más fácil y bonito, sí.

Muchos besos

Noelplebeyo dijo...

dígamelo a mí, nacido en la ciudad de las nieblas. Describes perfectamente lo que se siente con esas nieblas tan prietas. Yo variaba su visión dándole un tinte fantasmagórico, volatilizando a personas.

El refugio interno de cada uno es un valor que fríamente no se puede valorar. Cuando se comparte, y es pleno, las nieblas desaparecen y te materializas en persona/s.

Me encantó el paseo y ver como enciendes el fuego

beso

María dijo...

Tiene su encanto también esa etapa, créeme que eres afortunada y lo sabes.

Besazos

María dijo...

Castilla desaparece entre nieblas, si vas agarrado a una mano fuerte seguro que no te pierdes.

Besos

María dijo...

Los dos sabemos de lo que hablamos.

Nos quedan muchos paseos pendientes.

Muack