jueves, 23 de octubre de 2014

SIN MIRAR ATRÁS


El ser humano, siempre buscando nuevos horizontes donde perderse, montañas que subir, ríos por los que deslizarse, contar estrellas antes de dormir.

Como si se hubiera tratado de afrontar una expedición peligrosa, de una competición de alta categoría o de prepararme para pasar un gélido invierno en el polo, así ha sido mi último año: aprender a escucharme, hacerme caso, despacito, pero por el camino correcto, ir andando sin descanso, desprendiéndome de lo que me pesa, añadiendo gente que me escucha y me interesa, haciéndome un poquito más grande cada día, más segura, más humilde, menos compleja, más sencilla.

Siento que ahora estoy comenzando mi aventura, importante ir sola, es necesario oír tus pasos, escuchar ulular a los autillos, disfrutar de la coreografía que describen las hojas de los castaños cuando caen al suelo sin vida, ¡siempre me ha parecido una forma tan bonita de morir...! acaba tu ciclo, cambias de aspecto, en silencio te separas de tu entorno con un clic a modo de despedida y te dejas llevar hasta donde el viento quiera, mueres y es la primera vez que eres libre, ironía del destino.

El objetivo es mirar siempre de frente, dejar en su sitio lo que ya pasó, tener valor para empezar de cero cada día al despertar, dormir sin malos recuerdos, soñar con peces y con el mar, curar las heridas de los pies que se vayan haciendo, mimarse a uno mismo cuando el miedo se acerque corriendo, sonreír mucho, conseguir moldear arrugas alrededor de los labios que muestren al mundo la calidad de tu vida y que ésta sea pata negra, calidad diez desde que abres los ojos por la mañana, hasta que te quedas dormida.


jueves, 16 de octubre de 2014

ORDEN



Hoy fui a una carnicería pequeña y en sus vitrinas vi género nuevo. Lo tenían anunciado con carteles fluorescentes, flechas apuntando grandes ofertas 2 x 1 y trípticos informativos sobre su beneficio probado.

Lo que se vendían eran corazones, de varios pesos, tonos, tamaños, sin cicatrices ni moretones.

Se decía en los folletos que el amor romántico está desapareciendo, que en los colegios sólo musculan los cerebros y olvidan trabajar los sentimientos. "Nos encontramos, decían los expertos, con jóvenes sin esperanza y con mayores apagados y descontentos".

La campaña de promoción fue idea de un niño, empezó a ser consciente de que su misión en la vida era ser mensajero, deseaba ir puerta por puerta, entregar el paquete, explicar el motivo, leer esos cuentos antiguos donde se mostraba todo lo bonito, aconsejando apagar las televisiones y escribir en un diario cada día algo distinto.

Comprobó que la mayoría de la gente tenía problemas de articulación, una dificultad importante para pronunciar dos palabras seguidas, sin bloqueos, titubeos, errores o fallos en la dicción.

Casualmente conocía a una logopeda que después de observar detalladamente y analizar punto por punto la situación, dio con la raíz del problema: faltaba volumen en el corazón, esa parte en la que se guardan los "te quieros", los cariños, el amor, sin embargo sobraban centímetros en el apartado de sumisión, obligaciones, celos, mentiras y traición.

Comenzaron entonces a fabricarse suplementos, coranzoncitos de músculo nuevo y tonificado que corrigen los defectos del antiguo corazón, tomar un par de ellos a la semana y se notará el cambio a tu alrededor.

Decidí esta mañana comprar kilo y cuarto de ellos y aquí me tienes, preparando cajitas con adornos para regalarle a mis seres queridos corazones repletos de vitaminas y amor, quiero oír palabras bonitas en todo momento, olvidar el pasado y vivir con tesón.



jueves, 9 de octubre de 2014

SER



Fue una mañana, cuando al asomarme por la ventana llevando una taza de café caliente en la mano, caí en la cuenta de que el cielo estaba distinto, su color era rosado y como si de una tenue lluvia se tratara, caían gotas ovaladas que desprendían un aroma afrutado que se impregnaba en la piel como los perfumes caros que yo utilizaba.

Ese día lo decidí, era el momento ideal para deshacerse de lo pesado e intentar de una vez por todas comprobar qué era eso de lo que tanto se hablaba, la liviandad.

Para ello comencé por desprenderme de la ropa ajustada, un vestido holgado y blanco sería mi uniforme. Nada de zapatos, anillos, gafas o sujetadores.

Cerré con llave en una caja hermética los pensamientos obsesivos, los malos momentos, las rabietas, empaqueté con papel de regalo los proyectos, los compromisos, los planes, los dolores de cabeza.

Busqué en el fondo de un cajón que tenía casi olvidado un paquete de globos de colores que sobraron de mi antepenúltimo cumpleaños. El aire denso que respiraba me ayudó a llenarlos sin demasiado esfuerzo y fui capaz de componer un arco iris de cuento al que agarré con fuerza con mi mano derecha, sin roces, sin miedos.

Salí a la calle y cerré los ojos, al momento sentí cómo me elevaba unos centímetros del suelo, poco a poco fui subiendo y noté que mi cuerpo no tenía peso, fue un instante breve, pero único e intenso. 

Entonces de mis ojos brotaron lágrimas cálidas, lloraba de emoción por haber conseguido limitarme a ser durante unos minutos solamente un objeto.

Desperté de mi sueño, el cielo estaba gris esa mañana, no había a mi alrededor cajas herméticas, paquetes de regalos o globos llenos de aire denso. Y no sabría explicar por qué, pero a esas horas y en ese momento, me sentía capaz de comerme el mundo gracias al vívido recuerdo.


miércoles, 1 de octubre de 2014

STRAY CAT


"Street" ha decidido ver mundo. Ha pasado de ser el rey de la casa a ser un gato callejero.

Lo decidió una tarde después de pasarse horas tumbado en el sofá de su dueña, notó su tripa llena, lenta, demasiado pienso...pocos ratones. Justo en ese momento empezó en la tele un reportaje sobre Japón, decían que han montado locales con mucho glamour donde la gente paga por horas para acompañar y acariciar a los gatos. Por lo visto, no tienen tiempo para dedicarle esos mismos mimos en casa, cuestión de prioridades...

Se dijo "Street" en ese momento, que los gatos han perdido su esencia, voló su ferocidad, demasiados ronroneos baratos.

Sus ojos verdes se abrieron como platos cuando imaginó cómo sería no tener dueño, convivir con los de su especie, afilar las uñas en los troncos de los árboles, correr detrás de esa gatita sexy y lista o dormir en los tejados viendo las estrellas con su brillo al natural.

Tomó pocas precauciones. Un 1 de octubre, por la noche, cuando se abrió la puerta de entrada, se escurrió entre los pies de su dueña y corrió. Por primera vez sus almohadillas sintieron la textura del barro, el frío del agua o el dolor que te producen las piedras puntiagudas cuando miran hacia arriba.

Comenzó a surgir dentro de él una sensación de plenitud que desconocía, sus bigotes se erizaron y su maullido nacía en su garganta, emitiendo sonidos ajenos al mundo humano y propios de las callejuelas y esquinas.

Se siente bien, es feliz, ahora sólo asoma su cabeza los viernes por la tarde cuando la luz es tenue, porque de vez en cuando necesita echar un vistazo por la ventana de su antigua casa para comprobar que las manos que un día le acariciaban vuelven a estar ocupadas.