miércoles, 25 de marzo de 2020

TENTÁCULOS

De la red
Anoche soñé que tenía seis brazos, aunque más que extremidades parecían tentáculos.

Me servían para sujetar bandejas, colgar bolsas o ponerme mi extensa colección de anillos caros, sin embargo pasado un rato comenzaron a pesarme, y todo lo cogido antes se vertió por el desagüe.

En un determinado momento me lancé a una piscina y comencé el aleteo, se creó un efecto turbina y desaparecí entre mis treinta dedos. Puede parecer inverosímil, imposible o incierto, pero hay que recordar que esto no es más que un simple sueño.

Cuando quise abrazar a mi chico lo intenté haciéndole un gesto, con tan mala suerte que uno de mis brazos le presionó el cuello. Lejos de querer probar la dulzura de los otros cinco, me miró con espanto y pegó un brinco. Tan alto saltó que del sueño salió.

Empecé a preocuparme porque no le veía ninguna ventaja a mi nuevo cuerpo físico, más que beneficios me estaba provocando pesadillas dentro de lo onírico. Estaba valorando cortarme cuatro brazos con la ayuda de un cuchillo cuando lo vi todo mucho más claro: si tienes la suerte de poseer más de un tentáculo, fíjate en el pulpo. 

Solo hay que aprender a cambiar los actos humanos por hechos octópodos y pensar que, sobre todo si te sientes pequeño, poseer ventosas es el principal requisito para dominar los sueños.

lunes, 16 de marzo de 2020

CONFINADA


De la red
Y de repente el mundo desapareció bajo tus pies y te quedaste flotando en medio de la nada, más o menos estable gracias a las fuerzas planetarias de aquellos hogares que ahora te parecían viables por la forma, pero inalcanzables por la lejanía.

Te diste cuenta de la necesidad de los abrazos, del significado de los besos, de la importancia de las palabras. Todo recobró un sentido en el mismo momento en el que ese "todo" desapareció sin decir nada.

Entraste en un estado de inconsciencia que te trasladó a un hecho puntual: el día de tu nacimiento, la primera bocanada de aire que penetró en tu cuerpo, la sensación de que un corazón nuevo se volvió loco de alegría ante tanta incertidumbre que estaba por venir. Pero sobre todo recordaste el sentir, cómo cambiaba tu piel con el tacto, los miles de nervios activados gracias a unos pocos centímetros que, así como si nada, entraban en contacto.

Allí, confinada, aprendiste el verdadero significado de esa palabra. Ahora sabes que existe el silencio, pero ese silencio que duele, el que se mete en el cerebro y rebota entre los huecos. 

Y echaste de menos, echaste muchísimo de menos tener algo que decir aunque fuera impertinente o molesto, porque te quitaron también la voz terrenal y solo emitías de vez en cuando un chillido interestelar.

No obstante, sigues esperando una respuesta, la vuelta a casa o a otro planeta. Has pensado tanto, que ahora sabes que lo importante no es el sitio, sino las personas que lo habitan y que allanan el camino.  


miércoles, 4 de marzo de 2020

ESCUPIENDO PALABRAS



Aquella gota de agua me contó, a través del aire, una serie de historias encriptadas que miradas con lupa, podrían llamarse únicas. 

Parece ser que dentro de las tuberías existe un mundo paralelo, hay animales, hay plantas, vidas mayoritariamente corrientes que pasan deprisa y acaban en muerte.

Pero lo que no sabemos es todo lo relativo a sus sentimientos. Las gotas se lloran a sí mismas, es decir, si lloran mucho, se vacían. Por eso tienen un carácter tan complicado, tienden a guardárselo todo y a engordar átomo tras átomo.

Cuando ríen no suenan carcajadas, pequeñas burbujas encadenadas comienzan formando una fila y, después de un rato, un mar de espuma aparece simulando ser la crema esponjosa de un dulce helado.

En lo que al amor se refiere tienen costumbres autóctonas: no se casan con nadie, pero si se comprometen sufren una metamorfosis tan dolorosa que se convierten en fango por un tiempo. Si logran purificarse de nuevo, ya lo tienen hecho. 

Las historias contadas pueden ser cuestionadas. Al fin y cabo las gotas no hablan, solo saben comunicarse a través del aire, como escupiendo palabras...