viernes, 10 de junio de 2016

POR QUÉ

De la red

Así sí, junta tu piel con la mía y convirtámonos durante unos segundos en un solo ser. Te echaba de menos.

¿Sabes? Tenté la opción de coger el camino que llevaba directo a esa parcela de tierra aislada que provoca en quien la pisa una epidemia que está afectando al ser humano hoy en día y que se llama soledad.

Pero justo cuando estaba a punto de dar el primer paso me tocaste el hombro por detrás, di un respingo y tú, para protegerme del susto, me abrazaste con uno de esos abrazos tuyos que sin demasiado esfuerzo siempre han conseguido transportarme durante un instante dentro de ti.

¡Se está tan a gusto visitando tu interior! 

Me deslizo por el pasillo que me va mostrando la dirección con carteles luminosos que señalan las áreas más sonrosadas. Pero nunca he sido una mujer convencional y me atrevo a investigar qué se guarda detrás de esa puerta cerrada con llave, con dos candados oxidados que muestran la herrumbre como tarjeta de visita pero que si te fijas bien, descubres que la acompaña un ligero latir junto a un sonido apagado que compone algo así como un "bum bum, bum bum".

Con un gesto casi premeditado, me quito una horquilla y se deshace parcialmente mi recogido, un mechón de pelo me cae delante de los ojos y no puedo ver cómo consigo abrir todos los estorbos que nos separaban a ti y a mí. Pero lo hago.

Abrí la puerta y entonces lo vi, su corazón estaba hecho de piedra, con las medidas exactas y la forma precisa, era un órgano digno de exposición, pero sonaba hueco y estaba frío. ¿Cómo podía un ser humano tan perfecto carecer de corazón, pero dar tanto cariño?

Entonces volteé mi cara, hurgué en mi pecho, llegué hasta él y me recorrió un escalofrío: yo también estaba hecha de piedra, era una simple estatua que pasa calor o frío.

Éramos iguales, a simple vista dos piezas separadas, pero por dentro unidas de por vida.

Ahora entiendo por qué nos queremos tanto, ahora sé que siempre será así.  



12 comentarios:

Juana la Loca dijo...

el caso es encontrar a nuestra otra mitad... aunque seamos piedra, aunque por fuera nos vean de una manera y seamos fuego por dentro....
besos guapísima

Sbm dijo...

Me ha gustado mucho, aunque me ha despistado la oquedad. Cincelar unos sentimientos o una compañía a nuestro gusto no estaría mal, supongo, pero quizá perdería su magia.

Quién sabe...

Un abrazo :-)

Miguel Ángel Pegarz dijo...

Hermosamente tallado. Despista esa oquedad y falta de corazón, le da un punto críptico.
Salud.

Noelplebeyo dijo...

En las rocas se encuentra solidez

Debajo de la sólida piel de King Kong latía el corazón más delicado que ha existido

- sí, he visto esta tarde la película - y parece ser que hay sólidas razones para sentir que lo que dices es cierto

Besos, rosa del desierto

A. dijo...

Sin duda alguna hay experiencias que nos convierten en seres menos sensibles -por así decirlo- en seres mas curtidos por la vida, pero todo es cuestión de esculpirse porque hasta la piedra mas férrea se moldea y se convierte en una pieza única.

Bello tu escrito.

Un besito

María dijo...

De eso se trata, cuadrar como un puzzle sin dejar de ser tú.

Besosss.

María dijo...

Muchas veces, sin quererlo, nos mimetizamos y terminamos siendo copias de quien tenemos al lado.

Se pierde la magia?? Igual consigues paz...

Complicado, abrazo!!

María dijo...

Las historias no tienen siempre finales felices...
Agradezco tu paseo por aquí, sigue tallando!!

María dijo...

Qué bonito! Ese molestarte en buscar lo que hay dentro!!

King Kong fue un ejemplo, apuntaba maneras.

Besos, de vuelta, de rosa a roso.

María dijo...

Cierto, se trata de buscar belleza en cada poro de piel o grano de piedra.

Guapa! Besazos!!

MuCha dijo...

Deliciosamente a eso que llamamos amor

María dijo...

Y punto. Eso tan bonito que no hay que parar de sentir.

Besos