viernes, 14 de octubre de 2016

PARCELAS ROSAS

De la red
Sentada cómodamente mirando al infinito percibí un ligero movimiento ondulatorio al fondo y agudicé la vista para intentar descifrar quién era el desconocido que me observaba a escondidas, sin mostrar su rostro, sin decir su nombre, sin silbar al viento o cantar al sol.

Se me hizo el mundo muy pequeñito desde entonces, ese en el que estábamos solos él y yo. Una parcela de tierra pintada de color rosa, en la que a cada paso que dábamos crecía una flor. Esa flor daba olor, ese olor atraía a las abejas, las abejas fabricaban miel y la miel nos servía para hidratarnos la piel y que estuviera suave en el momento de las caricias. 

Un día cayó una tromba de agua y el color rosa se volvió azul. Fue así como nos dimos cuenta de que cualquier agente extraño que entrara en nuestra parcela cambiaría las cosas. Las flores se blindaron de espinas y dejaron de emitir olor, los caracoles subieron por sus tallos llenándolos de babas y apagando su brillo y su color. Nuestra piel empezó a resquebrajarse, al tocarnos sentíamos picores, teníamos rojeces y supimos, al instante, que eso era lo que se llamaba dolor. 

Pensamos entonces qué hacer con él, ponerle uno o dos apellidos y llamarlo de usted, sacarlo a la calle a pasear hasta que le sangraran los tentáculos o meterlo en la cama y darle ibuprofeno.

Al final premeditamos un asesinato con alevosía y nocturnidad: lo metimos en una bolsa mientras dormía y lo soltamos envuelto en hojas de lechuga en la parcela azul. Las babosas y los caracoles hicieron su trabajo y al amanecer el dolor no existía, era solo un hueco en nuestras vidas.

Volvió la parcela rosa, los atardeceres furtivos, las miradas perdidas, volví a percibir el movimiento ondulatorio y sonreí al desconocido. Construí colmenas para las abejas y alejé a los caracoles tirándoles de las orejas. 



10 comentarios:

A. dijo...

Tejes y entretejes cada oración con un sabor tan rico, tan unico, que solo me resta decirte que me gusta como escribes.

Un abrazo querida María, de esos que se sienten por dentro.

Noelplebeyo dijo...

orejas en los caracoles??

ese rechazo al azul, no lo comprendo

parece una versión del génesis

El dolor es necesario. Nos recuerda que existimos y erramos

Katrina dijo...

Cuanto desearía yo poder llevar a cabo un asesinato así... pero parece que mi enemigo es más fuerte, creo que vencería fácilmente a babosas y caracoles... debo tomar medidas más agresivas para lograr el éxito que tuviste tu.

Muy lindo.

Juana la Loca dijo...

me has recordado que yo he deseado tanto y con tantas fuerzas la muerte con alevosía y nocturnidad de ese ser oscuro que dejó sin colores mi cielo y mi vida....
y ni siquiera me arrepiento de ello, no lo voy a soltar para que se lo coman los caracoles su recuerdo, sino que necesito que viva en una vida gris y tan oscura que su condena sea recordarme toda la vida....
besos....

María dijo...

Abrazazo de vuelta, complementas este espacio.
Precioso comentario.

María dijo...

En la imaginación existen seres especiales y los colores pueden tomar vida.
El dolor, ahí está.

Besos.

María dijo...

Tú puedes, tienes las herramientas, sólo utilízalas.

Besazos

María dijo...

Diferentes condenas, cada cual la que se merezca.

Un abrazo

Jaume dijo...

La verdad enhorabuena por como escribes (solo he leído este artículo y el anterior, soy receinte), porque seguro que dependiendo de la perspectiva se puede aplicar a varias cosas o situaciones de la vida de cada uno o una, no es broma ni burla, eso es algo que admiro porque yo no tengo ni idea de hacerlo. Por cierto, soy Jaume (el que ronca vez en cuando) ;-). Y ahora que ya sabes quien soy solo falta el cara a cara, así que vente de turismo ya sabes donde. Ves como escribir como tú no se :-).

María dijo...

Muchísimas gracias por la visita, Jaume, ha sido toda una sorpresa.
Pronto os visitaré y dentro de nada me trasladaré definitivamente para comenzar de cero mi nueva vida.
Hasta pronto y cuídamelo ;)