sábado, 30 de diciembre de 2017

CENIZA


De la red
Me prendieron fuego una madrugada, yendo por la calle sola en busca de agua. Y gracias a ese agua que había buscado, apagué las llamas que me habían quemado.

Hallé unas horas después un cúmulo de cenizas en mi bolsillo trasero, lo soplé con fuerza y se me cayó todo el pelo. Así, calva y somnolienta, maquillé mi rostro que daba la vuelta y sin querer o queriendo pinté cuatro ojos, dos labios y me pegué un mechón de pelo sintético.

Cuando la gente me veía, me preguntaban dónde había quedado la antigua María, aquella que actuaba, la que bien vestía, la escritora anónima, esa que ayudaba al prójimo antes que a su propia "personajilla".

Y es que María se transformó en MARÍA, un ser mucho más metódico consigo misma. Dejó el entorno a un lado y comenzó a cavar su camino entre las piedras y el barro. Como era un trabajo duro, le dedicaba muchas horas al día, se ensuciaba las manos, sus uñas se le rompían. Nunca fue cómodo su lugar de faena, pero estaba segura de que lo que encontraría al fondo merecería la pena.

Hoy en día su búsqueda continúa, no obstante cuando salta de emoción y de alegría, montones de ceniza le salen de las heridas, ceniza que le recuerda a la hoguera, ceniza que la transporta al agua, ceniza que le remueve la conciencia y si la dejas, hasta las tripas.

6 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

polvo somos y de ahí surgimos y ahí acabamos

besos y felices polvos del 2018

A. dijo...

María o MARÍA... yo la quiero.

:)

Sicilia dijo...

Feliz año María...
Estoy seguro que brilla siempre...
besos
S

ოᕱᏒᎥꂅ dijo...

metamorfosis, creo que se llama...
besos guapa

Sakkarah Carmen Magia dijo...

Es muy bueno lo que escribes, y hace pensar...

Me gusta esa mujer luchadora.

Un beso.

MuCha dijo...

Buenisimo diferente tu texto un brindis por vos y tus letras