sábado, 17 de noviembre de 2012

SIMPLE

En ocasiones me hacen sentir un mero e insulso objeto de deseo.

Repartir palabras con la intención de halagar, pero carentes de sustancia pegajosa que una unas con otras, que llenen de sentido el momento en el que se dicen...

Cansada de no despertar otro interés, agotada por no encontrar el camino, harta de esperar y esperar, harta de ser tal cual, quizá debería comenzar a ser un vampiro: dormir por el día, afilar mis colmillos, tener la cara blanca y odiar los crucifijos y su brillo. Estudiar bien a mis víctimas, dormir en ataúdes de pino, volar por las noches dando vueltas a lo largo del camino.

Y en medio del circuito ser vista y ante el asombro, señalada con el índice, centrar mi mirada en las manos y hacer girar a esos dedos, para que cada cual mire dentro, critique y estudie sus propios defectos.


2 comentarios:

Plebeyo Sir dijo...

y eficaz ???


yo no veo claro lo de ser vampiro. Está de moda pero no mola estar sorbiendo sangre ajena todo el día

María dijo...

Sobre todo si no es A+, en mi caso.