viernes, 28 de marzo de 2014

ZARPAZO

Pasó un día a principio de semana, quizá fue el resacón del día anterior, ese tipo de estados que nublan la razón y el entendimiento, después de una noche volando entre las nubes llega la mañana y, como si un pájaro me martilleara la cabeza, comencé a girar sobre mí misma y a dar manotazos al aire sin seguir ningún guión.

Pasó por allí el gato, le pisé el rabo con mis tacones, no fui capaz de aislarme de lo angustioso de mi estado y sin tiempo para pedir perdón, al intentar acariciarlo, me soltó un zarpazo.

"Tres direcciones" dijo el doctor, una por arañazo, la primera apuntaba a la derecha, como queriendo decir "cuidado, no quiero hacerte más daño", la segunda hacia la izquierda, "así me protejo yo" y la tercera y más profunda se dirigía hacia el centro, hacia lo profundo, hacia el corazón.

Desde entonces la herida está abierta, esperando la llegada de un prestigioso sanador, dicen que necesitará puntos de sutura y yo pido que los borden siguiendo algún patrón, para que cuando mire la cicatriz que quede, pueda leer bien clarito que el que se mueve mete la pata, pero que el movimiento es necesario para ir avanzando y dejar atrás la senda del dolor.

7 comentarios:

RECOMENZAR dijo...

Hola

RECOMENZAR dijo...

Te cuento:
las curitas son buenas pero hay que ponerselas al alma
Unos dias despues se caen dejando sin heridas el corazon que sangraba
mil besos

Noelplebeyo dijo...

Siendo un gato blanco y negro, soy experto en negar arañazos. Sobre el recibido, la derecha siempre sirve para mantener las distancias - pero realmente son necesarias cuando se va de frente ? - la del centro es la habitual...si te sientes amenazado usas las uñas o la palabra para poner una barrera...la de la izquierda es la que no se elimina, la que deja marca, rozando órganos vitales...pero al avanzar las cicatrices que quedan a veces son bellas.

Por cierto, anda con cuidado, que los rabos del gato son , sin duda, su mejor manera para saber cómo está su sentido, hasta del humor

También te queda el cura curita...

María dijo...

Como para casi todo, el tiempo todo lo cura y si el alma curó bien, mucho mejor.

Besazos

María dijo...

Viniendo del gato me convence la explicación, tendré muy en cuenta todos los detalles y sobre todo, me fijaré más en sus rabos.

Besazos mil

La sonrisa de Hiperión dijo...

Dejemos siempre atrás el dolor...

Saludos.

María dijo...

Y aprendamos la lección.

Un placer tenerte por aquí.