jueves, 3 de septiembre de 2015

NUBEÓLOGA



Estiro los brazos, toco las nubes con los dedos si me pongo de puntillas y, lo hago. Alargo mi cuerpo, valoro las texturas y me quedo con las más mullidas.

Empiezo a cortar por aquí, a limar por allá, las cargo de humedad para que estén más consistentes, le aplico el secador cuando deseo ligereza.

En mi taller guardo cientos de bocetos inacabados. Las tardes de tormenta se revuelven y forman remolinos porque quieren salir, pero las paredes son fuertes y yo aguanto el temporal, aunque acabe empapada.

Sólo las dejo libres cuando son lo suficientemente adultas como para reconocer su importante función en la vida de las personas, las educo en valores, en visión nocturna, en trigonometría. Paso años enseñándoles a escurrirse como lagartijas, a hacer quiebros cuando no son bienvenidas, a volar sin restricciones, a llorar si la tierra está seca.

El orgullo que yo siento cuando las veo allí arriba sólo es comparable al placer que me produce ser capaz de interpretar sus mensajes.

Todos los atardeceres, sentada en la habitación con vistas al oeste, sosteniendo una libreta en la mano, las observo durante unos minutos y anoto lo que me dicen. Yo no sé cómo lo hacen, pero siempre terminan desapareciendo mientras me hablan, creo que quieren dejar la conversación a medias para que haya más momentos, más diálogos, más presencia...

Las nubes lo ven todo desde otra perspectiva. Yo me digo una y otra vez que ojalá tuviéramos todos la suerte de verlo y no callarlo, sino contarlo y hacer algo al respecto.



10 comentarios:

ana dijo...

Tiene que ser un bello diálogo ese que mantienes con las nubes, a mi también me hablan algunas, no todas. Un abrazo

Noelplebeyo dijo...

lo más curioso es que forman parte del ciclo del agua, y es en ese momento cuando el agua es más vulnerable, más al antojo del viento, y más temible, si decide precipitarse.

Me encantan las nubes. Son la parte etérea de la geografía

Juana la Loca dijo...

a mi las nubes me caen regulín....
soy muy veleta y me gusta ese cambio de tiempo cuando llega otoño y el cielo se pone encendido...
pero las nubes de lluvia no me gustan nada... me entristecen....
besos guapísima

RECOMENZAR dijo...

las nubes maravillosas van cambiando de forma
me gustan todas como también me gustó tu prosa

A. dijo...

A mi las nubes me chiflan, jajaja.
Sobre todo aquellas que dejan a los paraguas contentos y satisfechos.

Un beso, María.

María dijo...

Charlas sin fin...

Abrazo.

María dijo...

Compartimos gustos.

Bonito comentario. :)

María dijo...

Mis preferidas son las que se mezclan con el sol.

Por allí abajo estáis menos acostumbrados!

Besos

María dijo...

Un placer y agradecida al máximo.

Un beso.

María dijo...

Bien!! Captamos su belleza y las disfrutamos!!

Besazos.