lunes, 25 de julio de 2016

HUMEDAD


Existe el riesgo de perderte en el camino. Cuando uno empieza a andar tienes la sensación de que ves el final, pero está lejos, muy lejos y así a simple vista, no se perciben curvas peligrosas ni pedruscos insalvables en medio de la senda.

Pero una cosa es la perspectiva y otra la realidad. En la realidad hay agujeros muy profundos, caminos paralelos que crean confusión, fieras acechando tras los árboles, frío, aguaceros, soledad, dolor...

Cuando la lluvia arrecia podemos correr, si elegimos esta opción además de llegar a casa cansados corremos el riesgo de pillar un profundo resfriado que nos obligará a pasar en cama unos preciados días.

Si optamos por abrir nuestro paraguas, la cabeza permanecerá seca pero quedaremos aislados del exterior y el ruido de las gotas nos producirá, casi fijo, un terrible y molesto jaquecón.

Por el contrario, si nos paramos, levantamos la barbilla, cerramos los ojos y respiramos con calma, el agua llegará contenta, nos empapará suavemente y se fundirá bajo nuestra piel para nutrir todas esas células que están enfermas, todas las dolencias del corazón, todos los problemas que nos rodean, las penas, la niebla, en definitiva, nos devolverá fulgor.


19 comentarios:

Ingrid Dietrich dijo...

Respirar la situación y dejarla ser... Todo tiene su razón y el kaos suele traer un regalo incógnito. Se trata de sentirlo y no escapar, solo estar con ello y mojarse...

Juana la Loca dijo...

yo aún no he llegado a ese éxtasis...
estoy en la mitad del túnel....
besos

A. dijo...

Hace tiempo alguien me preguntó:
Has sentido la lluvia?
Yo le respondí que si, y el alegó...
No me refiero a sentir como te moja, me refiero a sentir como choca contra ti, cómo se funde con tu cuerpo, cómo te besa para que no tengas miedo, para que dejes de llorar y para demostrarte para que a veces debemos confiar en las caídas.
Tu texto me ha recordado la importancia de aceptar que todo en esta vida, tiene su razón de ser, incluso hasta sentir la lluvia en nuestra piel.

Un besazo (como dices tú).
:)


Marijose Pérez dijo...

Precioso poema, me encanta sentir la lluvia
Besos

Liliana dijo...

Tengo años queriendo sentir la lluvia.....pero como lo describe tú.
Te ha quedado precioso!


Besos =))))

Sbm dijo...

Claro que sí. Existe el riesgo, existen riesgos para todo excepto para aquéllo que no es arriesgado. Existen riesgos hasta para las caricias, para las sonrisas y para los caramelos y para los mensajes. A mí me gustan los riesgos precisamente porque tienen ese componente.

Bonita metáfora de la lluvia. Quizá por vivir en un lugar tan húmedo estoy predestinado a mayores riesgos. O al menos más numerosos.

O quizá no.

Un beso. Una humedad. Un riesgo.

María dijo...

Estoy con ello, siento, no escapo, me mojo...

Abrazazo

María dijo...

Llegarás, hay luz.

Besos.

María dijo...

Sabias palabras las de ese alguien.
Sé que lo cumples a rajatabla.

Besazos dos.

María dijo...

Es todo un logro sentirla. No dejes de hacerlo nunca.

Besos.

María dijo...

Pues a cerrar los ojos y levantar la barbilla! Todo es proponérselo.

Besos.

María dijo...

A eso lo llamo yo vivir!

Eres afortunado.

Otro beso con riesgo incluido.

MuCha dijo...

bello lo que eres y escribes

María dijo...

Bell@s los me leéis y dejáis comentarios tan bonitos.

Besos.

alp dijo...

Me encanta andar con lluvia..el olor..el frescor...un abrazo desde Murcia..feliz verano.

Noelplebeyo dijo...

La importancia de captar el monzon

Noelplebeyo dijo...

La importancia de captar el monzon

María dijo...

Tiene su encanto y tememos que aprender a disfrutarla.

Un saludo desde México

María dijo...

Fuiste en su búsqueda y ahora me toca a mí. ¿qué encontraste?