viernes, 12 de mayo de 2017

ARTISTA

De la red


Hace ya un tiempo decidí aislarme del mundo extraño que habita allí abajo, donde las obligaciones físicas y mentales me convirtieron en uno de ellos. Rompí las normas, fui estigmatizada y sin el rabo entre las piernas, huí por caminos cruzando arroyos llenos de piedras.

Arriba no se respiraba bien, pero empecé a encontrarle el lado bueno a la falta de oxígeno: dormía más horas y soñaba infinito, adquirí un tono azulado que me daba un aspecto bohemio poco afeminado. A ratos mi visión se nublaba dando paso a alucinaciones que me asustaban un poco al principio, pero después supe controlarlas y llegué a sacarle cuantiosos beneficios.

Había pocos alimentos por lo que tuve que comerme el miedo, la ansiedad y la angustia. Fueron agotándose poco a poco y aunque al inicio eran un poco indigestos, al final me alimentaban lo justito para mantenerme con vida sin tener que tomar ningún caro suplemento.

Como no dejaba de ver bonitos paisajes, la inspiración llegó. Comencé a pintar escenas complejas sobre las rocas, a escribir poemas con rimas asonantes, ornamenté el tronco de un árbol con piedras y purpurina, me maquillé tan delicadamente que me quité diez años de encima y, como por arte de magia, volví a ser una niña.

Y así fue como elegí ser artista, habiendo ido hacia delante buscando mezclada entre la manada, y habiendo tenido la oportunidad de volver atrás en soledad hallando lo que en ese otro mundo no encontraba.


10 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

oteaste al fin el horizonte


Muy buena pinta tu fresco

Besos

Juana la Loca dijo...

yo creo que me voy a mudar contigo, necesito dormir..... y ese toque azul creo que me va a venir genial, voy haciendo las maletas, guárdame una habitación
besos

María dijo...

Desde arriba llegué a verlo.

El fresco, pinta :-)

Besos

María dijo...

Te espero. Voy haciendo hueco.

Un besazo.

Ale dijo...

Es que creo que si nos mantenemos siempre dando los mismos pasos en la misma dirección, al final el objetivo se nubla, porque no somos capaces de darle otra dimensión.

María dijo...

Cierto, valentía para cambiar la dirección nos hace falta.

Un saludo

A. dijo...

A mi las alturas me dan miedo, y el azul en la piel no me favorece mucho.

Pero encantada habitaría contigo ese lugar.

Te imaginas la de conversaciones que tendríamos!

:)

Besos, María de mi corazón.

María dijo...

Ven, ven, ven... el tiempo se nos quedaría corto!

Besazos.

Miguel Ángel Pegarz dijo...

Pues nada, sólo queda seguir subiendo.

María dijo...

Y no decaer en el intento.

Un saludo!