martes, 5 de septiembre de 2017

LA ARAÑA QUE LLEVO DENTRO

De la red

Me adentro cada noche en la oscuridad de mis pensamientos y ellos me llevan de viaje a lugares inesperados, adopto forma de animales o seres fantásticos, hablo idiomas que no se escriben o escribo palabras que nunca digo.

Recuerdo aquella vez, no tan lejana en el tiempo, en la que me encontré de repente tejiendo una tela de araña con mis ocho patas bien ocupadas. Se veía que tenía experiencia, pues esa agilidad que presentaba no se consigue de la noche a la mañana. Debo haber sido viuda negra o tarántula en el inconsciente, porque conscientemente nunca hubiera elegido habitar en el cuerpo de ese artrópodo tan repelente.

Pero como siempre intento buscar el lado positivo, empecé a indagar en el fondo oscuro y encontré un montón de trofeos con mi nombre. Parece ser que los tenía guardados en el olvido, creo que por alguna causa que no recuerdo un día debieron dejar de tener sentido.

Poseía el título de Tejedora en Espiral, una especialidad muy cotizada dentro del mundo arácnido, porque exigía una capacidad innata para torcer la seda armoniosamente sin que se quebrara o creciera una baba inesperada.

Otro diploma que llevaba mi nombre era la del récord Guinness que gané por ser la primera en cruzar la meta en aquella locura de carrera. Se trataba de ponerse en las ocho patitas zapatos de tacón de aguja y correr a toda pastilla sin poder doblar ninguna rodilla.

Pero la capacidad que más echo de menos como humana y que poseo cuando pienso que soy una araña es la de ver periféricamente la vida diaria. Desearía no perderme ni un instante de cada día y por las noches, si he de competir corriendo, que sea con zancos y de puntillas.

20 comentarios:

ana dijo...

Como siempre tus escritos me encantan y hoy me he vuelto araña como tu. Un abrazo

Noelplebeyo dijo...

pero las arañas creo que tienen una vista periférica espectacular y además colgadas de un hilo

Chiste...la araña que llevo dentro es un arañazo, claro, es lo que tiene ser un gato

besos

Liliana dijo...

Qué bien! me encanta como escribes...te imaginas una carrera en tacones y con ocho pies???? :P

Besos =))))

A. dijo...

Pensé lo mismo que Lili. Con zancos, de puntillas y con ocho patas... Tú puedes hacer eso y muuuucho más.

Un beso a las dos.

Juana la Loca dijo...

una araña en tacones... 😉
yo seguro que fui gata...
besos

TheWickedNightmare dijo...

¡Hola! Que buena historia bastante curiosa.
¡Saludos!

Ingrid Dietrich dijo...

El lado oscuro está infravalorado... Suele ser fascinante Aracne ;-)

Sicilia dijo...

Y se pueden hacer apuestas es esas carreras?
Me sentare con un Martini si me permite observando sus espectaculares" piernas-patas"...
Un piacere mi signorina de carreras..
beso
S

María dijo...

Pues nos encontraremos :-)

María dijo...

Bueno, las arañas nos llevamos perfectamente con los gatos por eso de los arañazos. Nos tuvieron en cuenta.

Besos.

María dijo...

La imagino, la imagino...jejeje.

Besos!

María dijo...

Es el día a día de much@s, a toda carrera solventando las dificultades.

Besos de vuelta.

María dijo...

Y darías arañazos para defenderte...

Besos

María dijo...

¡Gracias! ¡La imaginación no tiene límites!

Un beso.

María dijo...

Lo es. Muy diferente al claro y, por supuesto, donde las arañas se desenvuelven perfectamente.

Un abrazo.

María dijo...

Sólo se puede acceder a la carrera si se es araña, hembra o macho. El alcohol está prohibido, podrían verse piernas donde sólo hay patas...

Besos.

Juana la Loca dijo...

un bicho interesante... yo soy como una abeja obrera... siempre trabajando
pero me gustaría ser un zángano, por una vez, para no hacer Nada
besos

María dijo...

Cada uno nace con una cruz, pero también con cara 😉

MuCha dijo...

me gusta como escribes
la armonia de tus letras
me gusta

María dijo...

Muchísimas gracias, siempre es un placer recibirte :-)