sábado, 13 de junio de 2015

NEVER LOOK BACK

De la red

Hubo un día hace ya tiempo, en el que algo hizo clack dentro de mí. Fue un instante, un escuchar esas palabras que, como si del peor medicamento retirado del mercado se tratara, resulta que tenían enormes efectos secundarios, entre los más comunes el de hacerte sentir por dentro más pesada que el plomo.

Y como si no fuera poco, resulta que mi medio de transporte era un barco de papel.

Mis ojos lo veían todo como enfocado tras una cámara. Mi boca hablaba, pero soltaba sólo frases aprendidas. Mi oídos sin embargo desarrollaron una capacidad sobrehumana para escuchar...que no oír, escuchar. Mis manos empezaron a tocar y a diferenciar rápidamente las texturas nocivas de las saludables.

Cada vez que tenía que moverme, notaba cómo mi barco se hundía. Aparecieron algunos agujeros que provocaban que el agua mojara mi piel. ¡Yo, que tengo pánico a los mares y a los océanos!, de repente me veía obligada a escucharlo, a entenderlo, a sentirme incluso, parte de él.


Pues resulta que tanto tiempo a la deriva hizo que el plomo que llevaba dentro desapareciera sin ton ni son. Parece ser que funde a 327º C... Llegados a este punto me pregunto yo ¿qué temperatura llegué a alcanzar sin ser consciente de ello? ¿qué o quién me produjo tal estado febril sin sentir malestar ni tener desmayos?

Creo que lo conseguí porque cada día le aguanté la mirada al sol, ni un minuto volví la vista atrás pese a que allí se avistaba tierra firme y había pegamento y papel de aluminio para poder aislar a mi barco. Me arriesgué a encontrar un puerto perdido sin demasiado gentío alrededor. Lo encontré aquella noche gracias a un pequeño faro encendido. Bajé y comencé mi camino... liviana, ligera, como siempre había sido yo.

8 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

Sabía que eras de los 4 fantásticos, capaz de incendiarte a tu antojo, y además without you have a fever.

En cuanto a la flotabilidad, siempre manteniendo el timón de tu barco, y si es de papel, saber recoger olas de palabras que formen mareas de tu propia historia.

Besos

AtHeNeA dijo...

Más a menudo de lo que nos gustaría nos sentimos tripulantes esquivos de barcos de papel.
Barcos que navegan entre olas y adversidades, vientos en contra y voces del pasado susurrando aquello que creímos dejar atrás.

Un abraz✴

Juana la Loca dijo...

yo sinembargo parece que vivo en un barco de acero
por más mareas y tempestades se estrellen contra mí más en pie me mantengo..... o quizá sea yo el propio barco?
besos.

Carmen Magia dijo...

Es un escrito muy profundo que llega... Y que me hace pensar sobre mi vida, y sobre la forma de quitar todo ese plomo de encima...

Un beso enorme.

María dijo...

Capitana incendiaria, siempre a bordo...

Qué visión tan global de algo tan pequeñito. Gracias, ;)

María dijo...

Me alegra no estar sola. Saber que puedo encontrarme contigo alivia el trayecto.

Abrazazo.

María dijo...

Pues es para felicitarte! Fortaleza y tesón!

Besazo

María dijo...

Es plasmar con palabras lo que pesa por dentro... Todos nos sentimos así en ocasiones.

Besazo