lunes, 25 de enero de 2016

MI ESCONDITE

De la red

Tengo un escondite secreto donde las voces ajenas no llegan, donde el silencio ocupa todo el espacio, donde me limito a mirar a la nada y a sentir la no presencia.

Allí no existe el miedo, las angustias o los imposibles, resulta ser el sitio adecuado para expresarte y saber que eres escuchado sin que te juzguen, empiezo a pensar que los oyentes de ese tipo deben de ser de otro planeta, porque aquí no conozco a nadie que no te mire y no te plante la etiqueta.

Suelo ir por las noches, así es más fácil moverse por las carreteras. Además, la luz de la luna me ilumina y durante unos minutos adopta la función de guía que tanto le gusta y le motiva.

Es curioso, pero al llegar noto que mi sangre deja de circular, es como si muriera por un instante, como si allí fuera todo tan fácil que sobra hasta respirar. También he descubierto que las lágrimas se convierten en diamantes, por lo que estoy rodeada de brillo natural.

De repente mi boca se mueve, hablo, cuento, relato, narro, voy entonando los sonidos y en ocasiones desafino, un nudo en la garganta se me ha formado. Pero muevo la cabeza de un lado a otro y como por arte de magia, trago y resulta que se ha esfumado.

Me atrae mi escondite porque nada malo puede pasar, porque allí el dolor es efímero, porque lo feo nunca llegará, porque allí estoy sola queriéndolo estar, porque el silencio es tan profundo que por momentos me siento como si estuviera en el fondo del mar.

15 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

siempre tenemos un espacio propio, e intransferible donde podemos desnudarnos sin temer o desear miradas. Sólo están nuestros ojos y aquellos otros capaz de asistir y están preparados para observar sin modificar la imagen

Lo único desconcertante es lo de las lágrimas diamante...las mías son golosinas

no te las cambio...pero llévate alguna tuya en el bolsillo

A. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
A. dijo...


Perdóname la cursilería y el cliché bonito María, pero no sé si es el tiempo o esa súbita claridad que te dan las malas experiencias, o simplemente esa capacidad que tenemos los seres humanos de verlo todo natural y volvernos indiferentes tan sólo para protegernos. Pero yo hoy por hoy necesito voces, ruido, movimiento, bullicio a mi alrededor, y es que a mi me asusta llegar a ser inconmovible me asusta llegar a instalarme en ese lado de la vida en que nada te duele, que nada te hace vibrar, que nada te vuelque el estómago, que nada te pare el corazón. Yo no quiero escondites ni refugios, yo quiero vivir aunque sea para descubrir lo
hermosamente dolorosa que es la vida.

Ven, que te abrazo.

Ingrid Dietrich dijo...

Y ese lugar eres tú en esencia...

RECOMENZAR dijo...

solo tu bella mujer que cuando escribes alumbras tu camino con tus versos

Juana la Loca dijo...

yo también tenía un rincón de esos.. pero últimamente lo han descubierto mis miedos y angustias y lo invaden todo!!
besos.

Miguel Ángel Pegarz dijo...

La empatía está en crisis. Cuida ese rincón.
Salud.

Carmen Magia dijo...

Tiene que ser un lugar de ensueño donde recuperar la paz...

Muchos besos.

María dijo...

Si estás en ese lugar, da igual tener diamantes que gominolas, tienen el mismo valor.

Besos

María dijo...

Tienes todo el derecho a estar donde tú te sientas libre, pero sobre todo bien!

Te devuelvo ese abrazo.

María dijo...

Tienes un asiento reservado a mi lado, para cuando te apetezca ir.

Besazos.

María dijo...

Y tu lo iluminas aún más con tus comentarios.

Besazo.

María dijo...

Pon una red y no dejes que entre quién no se lo merece.

Abrazo

María dijo...

No podría haberlo expresado mejor, es cierto.

Saludos!

María dijo...

Así debe ser, todos lo tenemos al alcance de nuestra mano.

Besazos