miércoles, 1 de octubre de 2014

STRAY CAT


"Street" ha decidido ver mundo. Ha pasado de ser el rey de la casa a ser un gato callejero.

Lo decidió una tarde después de pasarse horas tumbado en el sofá de su dueña, notó su tripa llena, lenta, demasiado pienso...pocos ratones. Justo en ese momento empezó en la tele un reportaje sobre Japón, decían que han montado locales con mucho glamour donde la gente paga por horas para acompañar y acariciar a los gatos. Por lo visto, no tienen tiempo para dedicarle esos mismos mimos en casa, cuestión de prioridades...

Se dijo "Street" en ese momento, que los gatos han perdido su esencia, voló su ferocidad, demasiados ronroneos baratos.

Sus ojos verdes se abrieron como platos cuando imaginó cómo sería no tener dueño, convivir con los de su especie, afilar las uñas en los troncos de los árboles, correr detrás de esa gatita sexy y lista o dormir en los tejados viendo las estrellas con su brillo al natural.

Tomó pocas precauciones. Un 1 de octubre, por la noche, cuando se abrió la puerta de entrada, se escurrió entre los pies de su dueña y corrió. Por primera vez sus almohadillas sintieron la textura del barro, el frío del agua o el dolor que te producen las piedras puntiagudas cuando miran hacia arriba.

Comenzó a surgir dentro de él una sensación de plenitud que desconocía, sus bigotes se erizaron y su maullido nacía en su garganta, emitiendo sonidos ajenos al mundo humano y propios de las callejuelas y esquinas.

Se siente bien, es feliz, ahora sólo asoma su cabeza los viernes por la tarde cuando la luz es tenue, porque de vez en cuando necesita echar un vistazo por la ventana de su antigua casa para comprobar que las manos que un día le acariciaban vuelven a estar ocupadas.


14 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

Siendo gato, y amante de lo callejero, sólo decirte que maulles a pleno pulmón y no renuncies a poner tus bigotes donde te apetezca. Lo de mirar el refugio de la casa, siempre con cariño, pero sin remilgos. Las manos que buscan cobijo de otros gatos....son ariscas

Nadia Alejandra dijo...

Me han encantado tus escritos :)
Nos seguimos leyendo.

Sicilia dijo...

Callejear siempre te mantiene en forma...
No tener dueño también.
Les cortan las uñas y peor aún, los capan....Glub..

besos linda gatita
S

Mary Carmen Magia dijo...

Quizá ha pasado a ser el rey de su propio mundo…
Es curioso lo de Japón…
Pensó que la libertad no se paga con nada.
La vida independiente es más dura, pero seguro que da muchas más satisfacciones.

Me gusta que no olvide a quien le daba cariño y cuidaba… y me apena un poco que haya sido sustituido, pero es natural…

Me gusta mucho leerte.

Un montón de besos

sinparaguas dijo...

Me ha gustado mucho leerte.No sé muy bien por qué pero muchas veces me siento enormemente identificada con tus escritos.

El de methamorfosis me ha tocado la fibra, no te imaginas cuánto.

Un besazo María.

Mario Avellaneda dijo...

sin lugar a dudas sabes escribir muy bien

alp dijo...

La calle les vuelve loco...como a muchos...un saludo desde Murcia...

María dijo...

Seguiré el consejo, viniendo de un gato con tanta experiencia ;)

María dijo...

Encantada de tenerte por aquí, nos leeremos!

Un saludo

María dijo...

Jejee, te doy toda la razón, si les diéramos a elegir creo que habría muchos más gatos callejeros.

Besos gatunos.

María dijo...

La independencia se acompaña siempre de una bruma nostálgica! Pero compensa.

Mil besos para ti

María dijo...

Lo que llevamos por dentro es parecido, no hay más.
Si te ayuda leerlo, a mí me ayuda leerte.

Un gran abrazo

María dijo...

Esta visita con ese comentario ha conseguido que esboce una sonrisa y me quede con la sensación de "trabajo hecho".
GRACIAS!

María dijo...

Y es que en el fondo, es donde el mundo más se mueve. Creo que en eso estamos de acuerdo.

Saludos!!!