jueves, 19 de febrero de 2015

ACURRÚCATE




Psss, psss, eh tú! Ven, ven que te voy a contar un cuento. 

Acomódate encima de los cojines, cruza las piernas y estira la espalda, o mejor, acurrúcate entre mis brazos, pero cierra los ojos e imagina las escenas.

Te prometo adornar los episodios con purpurina, pintaré a mano dibujos que engrandezcan los sucesos, apretaré tu mano con fuerza cuando asome el morro del lobo por detrás de algún árbol, limpiaré la lagrimita que caiga de tus ojos cuando den las 12 de la noche en la fiesta.

Intentaré explicarte con palabras sencillas la complejidad del amor, dos personas que un día desearon estar juntas y que por diversas razones terminan caminando en sentido opuesto. La mayoría de las veces la causa es la misma, me lo dijo un pajarito al oído: "no cuidamos".

Yo añadiría: "no valoramos".

La presencia de las brujas o los magos no son más que los inconvenientes que de vez en cuando se nos plantan delante, vemos sus sombras reflejadas en la pared que aumentan el tamaño real y tiemblan amenazadoras, pero resultan ser nada más que una ilusión óptica, si le lanzamos una pócima compuesta por ancas de rana y pelos de tarántula, empequeñecen. Podremos entonces mirarlas a los ojos y destruirlas con la fuerza de nuestra mirada.

Las perdices... mira como vuelan, dejaron de ser el plato fuerte del convite, resultó ser que no permitían hacer bien la digestión a los novios y que dejaban la cocina repleta de plumas sueltas, provocando así caídas tontas, estornudos y otras lindezas.

Pero los amigos son reales, los paisajes existen, las miradas son auténticas, los deseos...invencibles.


Teniendo en cuenta todo esto, relájate y descansa la mirada, va a empezar el relato de tu vida, con cupidos, dragones, enanos o Reyes Midas, todo lo que sucede en tu día a día, pero dándole a los pequeños detalles la importancia que se merecen. Porque ¿sabes?, a veces hasta el simple vuelo de una mosca permite modificar la posición de nuestra cabeza y con ello conseguimos ver desde otra perspectiva, más limpia, más objetiva.

"Érase una vez que se era..."


8 comentarios:

AtHeNeA dijo...

No valoramos, no cuidamos... A veces no lo hacemos ... a veces nos empeñamos tanto en cambiar algo que en la lucha por cambiarlo no nos damos cuenta de lo que tenemos y cómo nos hace sentir ... o cómo no sentiríamos al no tenerlo.
A veces.. nada cambia , pero cambiamos nosotros y todo cambia.

me gusta mucho tu entrada, es un enfoque que encierra las claves de muchos de nuestros problemas.
la vida es existencia y resistencias bañado a modo de chocolate.. con gusto por el detalle.
un abrazo de luz

Noelplebeyo dijo...

Un secreto, ayer de repente, de madrugada, me desperté y leí tu entrada, y la imaginé, me pareció tierna, muy tierna...pero le faltaba un algo. De repente, tras una dura jornada, ahora, la releo, y por arte de magia, se la ve modificada,y el cuento, erase una vez que se era, se ha completado. O la enriqueciste o la mosca, de madrugada, me hizo perder la conciencia.

Cuidar y valorar es la escalera que te lleva al infinito, o cuando menos te lleva a retozarse mientras escribes otra fábula, eso sí , real

Besos

Juana la Loca dijo...

querida María... voy a por mi mantita calentita y me dejo contar... porque en mi cuento hace mucho que me lo descreí.....
besos.

Carmen Magia dijo...

Es triste, pero es así, perdemos el amor por no valorar lo que ya creemos conseguido, y por no cuidar lo que de verdad amamos. Solemos descuidar lo cercano, lo conseguido...

Siempre hay un camino que espera con sorpresas, incluso a veces se retoma el amor con más cuidado.

Me gusta mucho todo lo que escribes, hay mucha humanidad en ti.

Muchos besos

María dijo...

Me entiendes muy bien. El cambio inevitable en ocasiones, necesario en otras.

Un besazo

María dijo...

Qué sería lo que te despertó... Un cuento a medias, con un final inadecuado.

Besazo

María dijo...

Café calentito y a disfrutar. Toca olvidar lo malo por un rato.

Abrazazo

María dijo...

Todos sabemos en qué hemos fallado, ojalá aprendamos la lección.

Besazo