viernes, 6 de febrero de 2015

PICNIC


Cierro los ojos, los vuelvo a abrir y ya es primavera. Dejo aparcadas en un rincón las botas oscuras y visto a mis pies con las zapatillas más cómodas y bonitas que tengo guardadas en la memoria.

Preparo una cesta de picnic y decido ir andando hasta la orilla del río. Extiendo el mantel cuadriculado y comienzo a colocar encima el pan, los patés, el jamón, un rico bizcocho de yogur como postre y vino tinto para disfrutarlo con los cinco sentidos.

Primer bocado, queso fresco a las finas hierbas y se presentan ante mí los DESEOS más anhelados: la unión de nuestras manos, los besos que no se dieron, las sonrisas satisfechas, tu felicidad reflejada en el agua, los días de descanso sin necesidad de palabras, ese amanecer enredados entre mantas y sábanas medio mojadas.

Con el segundo llegan los MIEDOS: sentir el corazón desbocado, sobrepasar límites insospechados, dar pasos en falso o descubrir mentiras, ver como de mis manos brotan escritos macabros o pinturas prohibidas.

Al probar el paté de pimienta, vino hasta mí lo INVENTADO: el relleno que le ponemos a nuestra vida para adornarla y verla así más bonita. Palabras, gestos, detalles, momentos, recuerdos a los que les cambiamos el color, sucesos que no sucedieron y que nos empeñamos en buscarle un hueco aunque sea a base de calzador.

Con el postre llegaron los HECHOS: la realidad más dulce, la verdad más amarga, esa mezcla tan habitual en la repostería moderna, pero que cuesta digerirla cuando forma parte de tu día a día.

La tarde resultó provechosa, ordené el caos, tomé vitaminas, alimenté mi cuerpo sin pensar en las calorías, me limité a ser yo, con las uñas pintadas porque le aportan a mis manos un toque de fantasía, con mis piernas cruzadas, que me aseguran una óptima caída, con mi pelo largo que llegado el momento tapa el rubor que provocan tus caricias.




10 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

los quesos frescos, siempre aderezados con una anchoa, o un dátil dulce...que los deseos rebosen sabor, y los miedos eviten el insabor del queso.

el paté con mucha pimienta, y una buena rebanada donde untar, mordisquitos a medias y ahí, si algún sorbito de un buen tinto.

el postre, justito, blando y acompañado con un café o té para conversar.

Al final, tu cabellera recorrerá desde tu espalda hasta el lugar donde repose la cabeza

quien puede negarse a tal picnic?

AtHeNeA dijo...

Un picnic con nombre propio... Sensacion-es.
Una invitación a la imaginación para lograr sus ansias creativas y emocionales.
Sólo queda buscarle hueco al tiempo y que no sea de esos a calador, para algo así ... El anhelo es que se convierta en eterno .. Y lo será. Reviviendo en el recuerdo cada bocado y la sensación que viene de su mano.

Un abrazo de luz ✴✳✴

sinparaguas dijo...

Me encanta leerte. Tienes una creatividad genial.

Besazos y buen provecho.

Juana la Loca dijo...

Un pic-nic maravilloso. ...
Un día perfecto para compartir merienda y sentimientos
besos

Carmen Magia dijo...

Me ha gustado mucho, me ha hecho repasar mi vida, lo que me sucede...

El segundo bocado es malo... odio la mentira.

El paté de pimienta me gusta, los detalles, las palabras bonitas...

Y los hechos son los que son, esa mezcla que bien dices...

Un beso enorme

María dijo...

En nuestras manos está disfrutarlo cada día!

María dijo...

Todo puede transformarse en sensaciones, sólo hace falta dejar volar la imaginación.

Qué placer tenerte por aquí.

Abrazo

María dijo...

Meriendas como estas desarrollan la creatividad!

Un besazo guapa!

María dijo...

Regálate algún picnic que otro!!
Sienta de maravilla.

Besazos

María dijo...

Me encanta transmitir mensajes, tú los captas a la perfección.

Besazos