sábado, 24 de julio de 2021

DESCALZA

De la red



Colgué las zapatillas hace tiempo, decidí no someterme a ataduras, ni a mandatos, ni a criterios el día en el que todo cambió. Mi forma de ver la vida, evidentemente, también se modificó.


Desde entonces camino de puntillas, temiendo que mis talones no puedan esquivar los miles de cristales que habitan bajo mis pies. La gente me dice que el suelo está liso y limpio, pero mis ojos son capaces de percibir los microbios más microscópicos y hasta las minúsculas rugosidades que se forman en la piel.


Vivir descalza supone mostrar al mundo tus durezas y rozaduras sin tapujos, esas taras incómodas que se forman a causa de la fricción continuada en el tiempo entre un cuerpo vivo y otro muerto.


Pasear sin zapatos debería estar catalogado como deporte de riesgo, si no pisas una piedra te resbalas con una caca de perro. Caca que el dueño no recogió, piedra que un día fue hormigón.



Colgué las zapatillas, anduve de puntillas, mostré mis cicatrices, pisé excrementos y orines... Me rendí ante la evidencia, decidí caminar por senderos complicados, me volví transparente, recibí elogios y ataques. 


Nunca se transita por la vida a gusto de todo el mundo, pero si lo haces estando descalza dejará de importarte, porque comprenderás que ese mundo no se parece en nada al tuyo. 



jueves, 17 de junio de 2021

EFÍMERO


Te evaporaste como el humo, ese que te acompañó toda tu vida adulta y del que no pudiste desprenderte por mucho que corrieras en otra dirección.

Fuiste luz, alumbrabas a todo el que lo necesitaba, nos cogías de la mano y nos guiabas. Acompañabas el camino con dosis inagotables de alegría y optimismo, tenías demasiada prisa por vivir y solo ahora entiendo el porqué.

Tus ojos verdes no escondían el miedo, a veces me quedaba mirándolos embobada y lograba ver cómo temblaban. Creo que una de las cosas que más me enorgullece es haber sido capaz de regalarte momentos repletos de calma, esa que tanto añorabas.

Nos conocimos en un momento clave de nuestras vidas y en poco tiempo nos convertimos en imprescindibles. Una amistad quizá incompresible a ojos de los demás, a esos ojos nublados que no hacen el esfuerzo de ver más allá.  

Y es que fuimos más, mucho más de lo que la gente puede imaginar: conexión perfecta, equilibrio mecánico estático, compresión y respeto absoluto, la perfección elevada al cubo de lo que yo entiendo por amistad.

Echo de menos tu risa, echo de menos tu queja continua, echo de menos tocar tu coraza, echo de menos mantener la esperanza...


Según dicen por ahí, "la vida se mide en despedidas". Hoy mi mundo es menos bonito porque le faltan las palabras que adornen este adiós. Simplemente no encuentro las armas necesarias, ni las ganas, ni el valor.


Meteré en un baúl tu generosidad, tu belleza interior y el tiempo compartido. Lo abriré de vez en cuando y charlaré contigo. Compartiremos cielos pintados de colores extraños, algún que otro terremoto inesperado, inviernos fríos y veranos maravillosos sin redes ni filtros.

Es simple y lo es todo, fuiste, eres y serás siempre mi mejor amigo.


                             
  Vuela alto, Jorge.


domingo, 28 de febrero de 2021

UN RAYO ME PARTIÓ

De la red

 

¡Qué te parta un rayo! - Me dijeron un día...


...y un rayo me partió. Pudo haberlo hecho en cuatro, pero lo hizo solo en dos.


Por la grieta provocada empezaron a salir los adentros: siluetas deformadas de rencores enquistados, rubores y vergüenzas, miedos y angustias debidamente disfrazados.


Pero lo que no esperaba yo es que las decenas de mariposas que vivían en mi estómago salieran volando sin decir adiós. Pasar, pasó y resultó ser un acto relativamente lento, pero rodeado de un intenso dolor.


Todas abrieron las alas en su máximo esplendor, el problema es que estaban hacinadas y los choques fueron inevitables. Esto me provocó algunas arcadas y poco después comencé a sufrir cientos de calambres. 


La mariposa más longeva se paró frente a mis dos partes y sentenció con sus palabras los motivos de su escape:


 - "Da mucho vértigo salir de tu tripita, allí el trabajo ha sido placentero y gratificante, pero nos habíamos multiplicado tanto que apenas sentíamos ya las señales más importantes".


miércoles, 27 de enero de 2021

EL BOSQUE NO ENCANTADO

De la red

 Fue un paseo matutino tan bien aprovechado que empezó en la playa y acabó en un bosque que aparentemente no parecía encantado, pero...


...al pisar una raíz a un helecho se deshizo de sus esporas, estas cayeron al suelo formando una agrupación militar sin igual. Lo más llamativo fueron las formas, de la nada les surgieron unas patitas largas con botas negras bien acordonadas que sabían desfilar.


Del susto me caí hacia atrás y en cuestión de segundos una capa de húmedo musgo envolvió mi cuerpo entero, unas lombrices recorrieron mi pierna izquierda y pequeñas arañas pasearon por mi cabeza. Sufrí ser poblada, pisada, mojada y arañada, eso fue sentirme Tierra. 


Me desprendí del musgo con un aspaviento violento y sin querer darme un golpe me choqué con un abeto. Sus piñas cayeron encima de mis hombros y de mi espalda, de donde surgieron dos alas piñoneras que me elevaron hasta la parte más alta.


Desde allí pude diferenciar que el bosque no encantado era ficticio, solo se trataba de un oasis en medio de la playa en el que colarte cuando echas de menos a tus más apreciados amigos.


martes, 12 de enero de 2021

TRUCULENTOS TRUCOS MÁGICOS


 Y de repente un día cualquiera, como si de un truco de magia se tratara, tu vida anterior desaparece y comienza una nueva de la nada.


Fui el conejo al que metieron en la chistera y que salió transformado en paloma. El color lo mantuve impoluto, blanco de novia, pero adquirí pico, alas y una visión más acorde a lo que no estaba acostumbrada.


Viví la experiencia brutal del voluntario que es elegido al azar para ser aserrado por la mitad. Después de ese suceso crecí unos centímetros a lo alto y perdí los michelines de los costados. Nunca un reciclaje fue tan rápido y efectivo, pensé patentarlo pero me dio miedo imaginar un mundo altivo.


También sufrí varias levitaciones frente al público. Pero al pasar el aro para comprobar que no había cuerdas ni cadenas se dieron cuenta de que ese cuerpo estaba hueco, lo que provocó una marea de susurros y casi una demanda por ofrecer un espectáculo tan absurdo. 


Finalmente me lanzaron a la calle con nuevo nombre y cinco apellidos, dos para comenzar de cero y tres para recordar solo lo bonito de todo lo anteriormente vivido. 


sábado, 12 de diciembre de 2020

GRIETAS

De la red

 

Me deslizo como una culebrilla ciega reptando sobre vaselina hacia esa grieta tan profunda que emite sonidos agudos y emana olores químicos. Los sucesos que acontecen durante el deslizamiento son tan extraordinarios que podrían ser contados como una historia épica o quizá como un cuento atrevido.


Tomo la decisión de ir hasta allí patinando, no quiero ser la dueña de mis actos. Ellos me transportan a velocidad de crucero mientras que yo me evado oyendo cantar a ruiseñores y a otros pájaros.


Por el camino me topo con varias grietas incipientes: son sinuosas, negruzcas, pegajosas y atrayentes. Dicen que son familiares lejanas de la abertura más famosa del lugar, esa de la que nadie habla, de la que no se sabe el nombre, la que se intenta olvidar. 


Al llegar me asomo al precipicio y soy capaz de vislumbrar trozos partidos de recuerdos malignos. Han ido acumulándose al cabo de los años y después, ulcerados, han acabado afectando a algunos órganos que hasta entonces estaban sanos. 


Estoy pensando coser la grieta, quizá tirarle una bomba. No sé si será preferible tapar los recuerdos a base de hilo y de aguja o si será mejor volarlos por los aires y que patinen hasta que pierdan la cordura. 

miércoles, 11 de noviembre de 2020

ABEJIZANDO


 Picar o no picar, esa es la cuestión...


Como abeja obrera que soy, metida de lleno en el sindicato, estaba acostumbrada a no pensar más allá de si la calidad del polen libado era directamente proporcional a los metros volados diarios.

Pero un día tormentoso casualmente me metí en un teatro, y después de asustar al personal con mi zumbido amenazante, me posé en el telón y poco a poco fui captando el mensaje: Hamlet se estaba pronunciando.


Desde entonces mi vida en la colmena se fue desbaratando, comencé a interesarme por la reina y terminé peleándome con los zánganos. Una inquietud muy profunda le quitaba espacio al polen recolectado y después de varias semanas sintiéndome intranquila, cogí las maletas y me fui volando.


Primero me contrató una compañía circense, allí solo tenía que hacerle cosquillas a los osos pardos y a los leones. Cuando el domador lo decía les pisaba con mis patitas y acto seguido saltaban como verdaderos saltamontes.

Rescindí mi contrato cuando empezaron a hablar de aguijones, ese bien mío tan preciado y valioso. Salí de allí aprovechando el siroco, apretando mi culito y limpiando mi anteojo.


Después fui actor de doblaje y en poco tiempo gané una mención en algún reportaje. Valoraban mucho mis onomatopeyas y decían que era muy bueno reproduciendo sonidos impropios del ser humano. Pero fui despedido un día en el que mi aguijón asomó un poquito la puntita e hirió al director en la mano.


Decidí entonces hacerme ermitaño. La tentación era grande, el deseo infinito...con gorguera en el cuello y calavera en la mano, comencé a narrar soliloquios con el único objetivo de reflexionar y así calmar mis posibles futuros delitos.