martes, 7 de marzo de 2017

BUM BUM

De la red

Bum bum, bum bum, bum bum... podría sonar así el latido monótono de mi corazón. Sin embargo, de aburrido no tiene nada. Si hurgo dentro y separo bien las capas, encuentro restos y babas, señales de que hasta allí llegan los escombros de los días y sustancias naturales reelaboradas.

Por el ventrículo izquierdo encuentro agua salada. Últimamente visito tanto la playa que una noche sin darme cuenta bebí un sorbo rápido que desapareció como si nada. En este momento entiendo dónde fue a parar, resulta que esa parte de mi corazón estaba deshidratada y ahora gracias al agua está más flexible y gracias a la sal los domingos por la tarde canta y hasta baila salsa.

En la aurícula derecha hallo una rajita de limón sin exprimir. Aunque las señales no son muy claras, creo que se ha quedado a vivir allí para dosificar gotas de zumo ácidas cada vez que mi corazón se empalaga. Es una buena forma de contrarrestar las subidas peligrosas que se dan cuando empiezas a enamorarte o cuando te dan la estacada.

La aurícula izquierda duele, un cactus con varias espinas ha causado muchas úlceras y heridas. Mis recuerdos me trasladan hasta una cocina mexicana y decido freír unos nopales, para que el cactus vea lo que puedo hacer con él si no deja de atacarme.

El ventrículo derecho está amueblado, a estas alturas creo que vive alguien dentro. No quise indagar demasiado porque estaba todo limpio y muy ordenado, para qué voy a cambiar de inquilino si no tengo queja por el perro ladrando o por la humedad del vecino.

¿Pero, qué percibo? De repente veo que un osado saltador pretende lanzarse al vacío.
Mucho me temo que sin coraza de chapa para aguantar las espinas, sin botella de oxígeno para bucear en el agua y sin papilas gustativas extirpadas, no será capaz de llegar vivo hasta la mujer oculta que habita en la casa.

jueves, 23 de febrero de 2017

SINTETIZANDO SUEÑOS

De la red

Anochece fuera y dentro empieza a adornarse la estancia que acogerá la festividad diaria que rodea a los sueños: dulces en vez de piedras, zeppelines en lugar de nubes. Y entre ellos, vestidos con camisones morados, ángeles y angelitas volando, desplumándose las alas a pellizcos o adornándose con flores sus rizos dorados.

Comienza el sueño pasando lista en orden alfabético: tú y yo, la T se nombra primero porque la Y tiene un nombre muy largo, si lo hubiéramos hecho al revés es posible que te hubieras dormido sin soñar por estar demasiado cansado. 

La temática se elige en una gramola donde están reunidos y con títulos en negrita los hechos que acontecieron en el pasado, los sucedidos durante el día e incluso los imaginados por Y con T y los de T con Y y con aquella maleta...

Sin pensárselo dos veces escogieron soñar con la historia más arriesgada e incierta. Los angelitos se llevaron las manos a la boca y fruncieron el ceño, mientras que unas ovejas que pasaban por allí diciendo beeee decidieron cambiarse rápidamente de sueño.

Se quedaron esperando con la única compañía del eco de algunos pasos. Unos se iban y otros se fueron acercando. Decidieron entonces cerrar los ojos, agarrarse las manos y dar un paso adelante para empezar a vivir el sueño que entre los dos habían creado.


lunes, 6 de febrero de 2017

CALL ME

De la red


Casi se quedó ciega de tanto mirarlo, con el paso del tiempo una capa llamada catarata se interpuso entre ellos. No le sirvió de nada comprarse unas gafas graduadas, cerrar los ojos a menudo o rezarle a Santa Lucía los domingos por la mañana.

Fue notando que al teléfono le sucedía algo parecido, se empezó a deslucir, los números mostraban su rebeldía cambiándose de lugar cada semana, poco después desapareció su color natural y el cable se enroscó de tal manera que parecía un tornado en continuo movimiento que hubiera arrasado a cientos y cientos de ciudades y campamentos.

Una noche, así sin esperarlo, el teléfono sonó. Después de buscarlo con las manos, descolgó. 
Al oír su voz decidió cerrar los ojos, las palabras la envolvieron en un manto de calma, se olvidó del pasado, se olvidó del teléfono, recibió un tratamiento intensivo sin necesidad de operaciones o medicamentos.

La conversación fue larga y unidireccional, ella solo escuchaba y sin saberlo las cataratas fueron desapareciendo. 

Cuando colgó y abrió los ojos fue cuando se dio cuenta de los cambios producidos: con la llamada ansiada ella recuperó la vista, pero a cambio su teléfono envejeció más rápido, pudo verle arrugas en las comisuras y cómo el auricular se había gastado a causa de las palabras tan bonitas como corrosivas que hasta ella habían llegado.  

jueves, 19 de enero de 2017

INTERCAMBIO

De la red

Somos dos barcos de papel navegando a la deriva. Fuimos construidos sin planos complejos ni ingenieros de por medio, solo nos doblaron y dieron forma las manos de unos niños que aquel día jugaron a ser capitanes de La Marina.

Tú estás hecho de papel reciclado, eres una mezcla de sucesos pasados que se han lavado, secado y planchado para demostrar al mundo que existen las segundas, terceras o cuartas oportunidades. Navegas erguido gracias a un mástil fuerte que sujeta a dos velas que manejas a tu antojo para elegir tu camino. La derecha te marca el destino, pero te empeñas en virar hacia la izquierda.

Yo salí de aquella casa con agujeros en las velas. Estoy hecha de papel de periódico, tengo la tinta corrida y manchas de café resecas. Me mantengo en el agua porque no he pasado aún por ninguna tormenta, voy siguiendo la luz del sol por el día y por la noche, el brillo de las estrellas.

Mi lienzo está tatuado con cientos y cientos de palabras, tiene titulares, encabezamientos, párrafos y firmas de periodistas que me aportan un aspecto de malota y provoca que no esté muy bien vista.

Tú, sin embargo, tienes cubiertas todas las antiguas noticias, solo asoma alguna letra suelta que te da un toque de distinción casi nobiliaria, por lo que a menudo te rodeas de barcas con medias de seda en sus anclas, extensiones en los timones e implantes en proa y popa, de esos que solo aguantan el peso pluma de un sombrero de copa.

Una madrugada me adelantaste sin previo aviso, una ola hizo que te balancearas y rozaste con tu súper casco mi pequeño casquito. Tuvimos que parar un momento para valorar los desperfectos y resulta que desde entonces desaparecen palabras de mi lienzo y aparecen en el tuyo, rellenando cada hueco.


miércoles, 11 de enero de 2017

PROPÓSITOS

De la red

Durante un tiempo prolongado no viví. La sangre que recorría mi cuerpo se secó y tuve que recurrir a la savia para poder alimentar a las células que me conforman, ¡tienden a ser caprichosas y no son capaces de tomarse un día libre sin nutrirse, relacionarse o reproducirse!

Deberían ser necesarias las muertes en vida: tener que ponernos detrás de la pantalla y observar, sin más, sin respirar, sin sentir, sin juzgar. Creo que ese simple gesto nos aportaría una visión global de lo que hoy consideramos cada uno de nosotros tan particular.
Volver a la vida sin los filtros que utilizamos para mostrarla al mundo, volver y simplemente ser.

Es curioso, pero echo de menos las miradas tristes, esas que muestran desconcierto y algún grado de miedo interno. Las echo de menos porque disfruto mucho observando el cambio que se produce cuando lo malo pasa y llega lo realmente bueno. Como por arte de magia, lo que era opaco adquiere brillo.

Me miraré en el espejo de vez en cuando y moriré en vida un par de veces al mes. Me alimentaré de savia de encina joven y a ratos de sauce llorón. Actuaré en mi día a día sin filtros ni photoshop.
Limpiaré cada mañana lo opaco con mucha agua y poco jabón. Esperaré el brillo que está por venir con unas bonitas gafas de sol. Viviré lo que me toque intentando encontrarle sentido a lo que no lo tiene y dejando de buscar lo que quedó escondido tras aquel tremendo apagón.


viernes, 30 de diciembre de 2016

VIDAS

De la red

Iba paseando tranquilamente por aquella calle poco transitada cuando de repente caí por una alcantarilla que sorprendentemente estaba abierta al mundo a esa hora tan intempestiva. ¡Para un día que iba mirando al cielo buscando rayos de sol que cegaran mi vista, resulta que el agujero estaba debajo y no lo vi venir!

La corriente de agua que por allí pasaba me hizo transitar por un laberinto de calles subterráneas sin tiempo para mirar escaparates o comprar el pan.

De repente un chorro del tamaño de un pequeño edificio en construcción me elevó y de nuevo caí, pero esta vez enfrente del nombre de una calle que me hizo pensar que quizá todo lo sucedido no tenía por qué ser casualidad.

...y fue poner un pie en el suelo y cambió mi color de piel. Fue poner el otro, y mi estatura creció y mi cuerpo adelgazó. Fue girarme a la izquierda y me dieron ganas de votar a los de derechas, por lo que me volteé a la derecha y se me quitaron las ganas de votar y de volver a girar.

Di un primer paso y ya no era logopeda ni maestra, ahora era artista: pintaba y escribía. Al segundo paso me quedé soltera, la alianza desapareció de mi dedo y dejó una huella blanca que se notaba demasiado en mi nueva piel color canela.

Al tercero resultó que comencé a hacer la mudanza, dejé de vivir con frío y me trasladé a disfrutar de la playa.

Por momentos me dieron ganas de volver por donde había venido y seguir con mi rutina, pero al llegar a una esquina me reflejé en un espejo y vi como la sombra de lo que fui salía despavorida, por lo que no lo dudé y decidí vivir sin miedo en la Calle De Los Cambios, asumiendo el riesgo de que podría ser diferente al despertar cada mañana, pero sabiendo que sería un poquito más grande en experiencias pasadas.

sábado, 26 de noviembre de 2016

CAFÉ SIN LECHE


La taza de café había ido envejeciendo a un ritmo demasiado acelerado, en su interior se sentía joven, pero las pequeñas grietas que empezaban a estropear su belleza infantil dejaban al descubierto el paso de los años.

Algunas mañanas gemía en la más estricta intimidad, sobre todo cuando estaba guardada en aquella alacena y veía como los humanos elegían otros modelos más modernos para desayunar. No podía evitar hacer una comparación, las nuevas no tenían curvas y eran simples a primera vista; ella, sin embargo, poseía un sinfín de carreteras y ochos enredados que dibujaban figuras inventadas por alguna mente inquieta que no se conformó con ser uno más. Esa persona, simplemente, debió de ser especial.

Además tenía un secreto, poseía un diario en el que escribía cada vez que dejaban en su fondo posos de café. En él plasmaba sus sueños, sus anhelos, sus miedos y sus ganas de no crecer...

En una de sus páginas podía leerse una historia que podría parecer inventada pero era real, se notaba que le temblaba la mano cuando la escribió: había pequeños borrones de color marrón intercalados con gotas de agua secas, esa era la prueba más clara de que no estaba sola en ese momento, porque en mi mundo, las tazas escriben y sienten, pero lágrimas no fabrican, sus cuerpos son de cerámica y el agua no se impregna, simplemente resbala y después se seca.

Contaba que algunas noches la despertaba el frío de unas gotas de lluvia y que al mirar hacia arriba se veían relámpagos y centellas. Le costó entender el motivo de esa visita tan continua, pero logró encontrarle un sentido: la lluvia llenaba todo su espacio como antaño la leche lo hacía y los pequeños granizos que de vez en cuando caían le proporcionaban el placer recurrente que hace años el azúcar le producía.

Y parece ser que fue así como la taza encontró la manera de llenar su vacío y el nubarrón de vaciar su desbordante vida.