domingo, 26 de junio de 2011

¿?







Poco a poco la vida te va llevando por el camino que más se adapta a tus pies. Sufro desde siempre ampollas, heridas, dolores inexplicables cuando termino una caminata larga.



"Calzado inadecuado, número exacto, terreno exarcerbado" mil y una explicaciones a mis lesiones sin sentido, y una sola cuestión por mi parte ¿y los demás por qué no?.

Quizá haya estado pisando un suelo que no me corresponde, unas texturas que me dan alergia, quizás andaba contracorriente pero el viento que me daba en la cara era tan suave que no notaba su resistencia...

Buscaré, donde mis huellas dejen su forma en la tierra, donde mis dedos se sientan libres, donde los poros de mi piel estén en perfecta concordancia con el medio.

Comienza.

jueves, 19 de mayo de 2011

SER



Deseo que me refrigeren, que me cubran con una capa de hielo lo suficientemente gruesa para que, toque quien toque, nunca consiga llegar a la piel.


Que dado el caso en el que alguien insista en exceso y consiga rozar mi vello, no obtenga respuesta alguna de rubor o cambio de estado, por estar anestesiada a causa del frío.


Pediría, eso sí, unos milímetros de deshielo para poder ver sólo de frente, un ensamblaje especial en las articulación para poder andar, pero en los oídos llevaría conectada mi música, para no tener que escuchar las críticas sobre mis andares.


Dejaría por donde pasara un rastro con mi ADN incluido, si lo analizaran llegarían hasta mí, me detendrían por escándalo público, por ser diferente o por incitar a la gente a no sentir.


Una vez en el calabozo, conseguiría echarle a los policías, a los abogados y hasta al que trae el tentempié, un trocito de escarcha en sus cafés negros y cargados, que rebajaría en un alto porcentaje la dosis de mal humor, las caras lúgubres llenas de arrugas y malos ratos y hasta mejoraría los triglicéridos y el colesterol.


Las noches de invierno las pasaría al raso, aumentando poco a poco el grosor de mi nueva piel.


Concluirían mis días cuando el deshielo se completara y una simple ráfaga de aire cálido se colara por la ventana.


Me quemaría, por dentro y por fuera, creo no sería capaz de volver a esa ardiente realidad.




jueves, 5 de mayo de 2011

ESCULPIENDO



¡¡Desde arriba se veía todo tan diferente!! Daba la sensación de que alguien le había dado la vuelta a la Tierra y que por éste motivo mostraba las cicatrices de lo que esconde, las vísceras a plena luz del día, las venas, los órganos... y a nosotros, como hormigas, no, mejor como virus o bacterias, pues nuestra labor parece ser la de crear malestar, producir picores, toses, gases, tumores y cánceres.


Allí estaban las nubes, retorciéndose de tal manera que creaban unas formas tan difíciles de retener, que parecían sacadas de los sueños de la poderosa imaginación de algún genio, si es queda alguno.


Y quise volar, aposentarme en un mullidito cúmulo, orientado al sur, por supuesto. Construir según el momento: un cómodo sofá sin mucha humedad para ver desde allí y con las gafas de sol puestas, una única y maravillosa puesta de sol, una silla con patas de metro y medio para ver desde la distancia si se acercan tormentas o huracanes, o bien una cómoda cama con funda nórdica de plumas de cigüeña para descansar la vista y la mente de tanta belleza, paz y tranquilidad.


Pensaba mientras lo sentía.


domingo, 24 de abril de 2011

LUZ



Sentir que se tiene suerte en medio de una maraña de hechos, sentimientos y consecuencias, es, como mínimo, tener esperanza.


Me fijé, y vi que hay mucho verde alrededor. La primavera ha hecho brotar sus hojas, sus flores y, como consecuencia, nuestro jardín.


Intenté dejar lo incómodo de lado, me limité a disfrutar, respiré hondo, me empapé de energía. Me he preguntado mil veces cómo se verá mi vida desde otros ojos, cómo se percibirá desde allá arriba, desde ahí abajo, desde al lado.


Estoy aprendiendo a disfrutar de los días de lluvia, aunque me cuesta horrores prescindir del sol, saber que mis ojos aún brillan al mirarte, esperar con calma a que llegue ese momento, tener planes, tener futuro, tener la certeza de que aún nos queda por vivir ¿lo mejor?.






viernes, 1 de abril de 2011

YA


Todo tiene un final, eso está claro.


Veo próximo el de una etapa que si tuviera que calificar con una sola palabra sería: esclavitud.



Con los tiempos que corren, si dices que dejas un trabajo fijo, por poco van y te ponen la camisa de fuerza, pero los que te escuchan no saben que te la tendrán que poner de por vida si no lo dejas a tiempo.


Es cierto, tengo la sensación de fracaso, porque desde el día que dejé de estudiar, no he encontrado el camino correcto. Tengo claro que me equivoqué, que los años en la Universidad Pública no me sirvieron para ganarme la vida y que los años en la Universidad Privada sirvieron para gastar dinero y no recuperarlo ni en 5 años de trabajo.


Y mi límite de aguante estaba ahí, lo sabía o lo intuía, y tengo claro que mi vida personal no se toca, no se programa desde otro lugar, nadie manda sobre ella, no se me aconseja qué hacer o dónde ir en mi tiempo libre, mucho menos ponerme impedimentos a la hora de formar MI familia.


Pero la realidad es esa, si quieres una cosa renuncia a la otra y si te empeñas en mantener el trabajo ya te haremos la vida imposible para que te dé como mínimo un infarto.


Llegué a lo alto y observé el panorama, me di cuenta de que quiero seguir buscando, que no me conformo con lo que hay, que necesito VIVIR para sentir que merece la pena seguir luchando y no puedo permitir que nadie se quede con mi tiempo y mi presencia sino se lo merece.


¿Daños colaterales? No digo que no.

jueves, 17 de marzo de 2011

UNA MÁS


Muchas veces ya he tenido esta sensación. Mil ocasiones en las que hay que recoger los pedacitos que se van cayendo de ti mismo según andas, y que han llegado a acumularse en un montón que llama la atención de los demás, por no ser capaz de dar un paso más.
Quiero quedarme quieta. Quiero no existir. Quiero no ser yo. Quiero diluirme lentamente, sin dolor, dejándome llevar hasta ese estado de desconexión total en el que ni sienta ni padezca. ¿Es posible?
Me duelen los dedos por los cortes de los trozos afilados que intento una y otra vez recomponer en alguna parte de mi cuerpo, empujo con fuerza, los coloco a conciencia. Pero tras unos días y a causa del movimiento, van asomándose, provocándome, haciendo que no olvide...
Me duele la espalda por cargar con tanta basura, por no saber elegir lo que me sirve y lo que no, necesito hacer limpieza, de esas con mascarilla, no siendo que se me meta algo por la nariz y me provoque un estornudo.
Me duele el alma, si es que es posible, pero así lo siento. Me enfado contigo, conmigo y con el más allá.
Una más, y yo, no soy capaz de dar un paso adelante.


jueves, 24 de febrero de 2011

Germinar


Visto desde fuera, se aprecia frágil, acuoso, delicado...
Busca un lugar donde formarse, crecer, componerse. ¿Existirá?
La sencillez con la que llegamos al mundo, la complejidad para irnos. Podría resumirse en esos dos momentos la historia de cada uno: cómo se llega, que pasó para irte así.
Creí tocar la pata más larga de la F de Felicidad, el semicírculo formado en la P de Posibilidad, tenté la suave curva de la O de Oportunidad, una vez más, me estanco en la D ¿Decepción? ¿Destino? ¿Duelo? ¿Dolor?
Sentir vida, sentir latir, sentir energía, sentir y sentir... ya está bien de poner trabas, me toca SENTIR.