Si tuviera que pedir un deseo, hoy lo tengo claro.
Como un nómada por el desierto, elegiría cada noche la mejor duna donde dormir.
Dejaría las huellas de mis pasos fosilizadas con el paso del tiempo. Un día lejano, alguien las encontraría, esculpiría su forma y las vendería como souvenirs.
Viajar es vivir, encontrarte con contrastes tan brutales que tus ojos no son capaces de abrirse lo suficiente como para captar cada instante, pero la esencia queda grabada en la memoria para siempre.
Volver sin peso, vacía de lo negativo, llena de lo que más sirve, sentir que lo que busco es eso: libertad para actuar, tiempo para aprovechar, minutos conmigo misma, hablándome para mis adentros y entender lo que me digo.
Eso ya es pasado y ahora un paso más, un paso grande, un paso decisivo.
viernes, 17 de agosto de 2012
jueves, 26 de julio de 2012
SUS MAJESTADES
Cogeré un avión en breve y aterrizaré en vuestra tierra.
Observaré las puestas de sol, los amaneceres, la forma de vestir, de hablar, de comer, de mirar.
Me mimetizaré e intentaré pasar desapercibida, aunque las uñas pintadas de rojo delaten mi procedencia.
Cuando me ponga frente a un camello, me fijaré en sus pestañas, abanico de pelos tiesos, que protegen, adornan y calman.
Buscaré en pleno desierto al Principito, por si me llama. Soñaré que alarga la mano y que me cuenta historias de las que nunca se acaban.
Y entre sueño y sueño, cerraré los ojos estando despierta, cargaré mis huecos de olores, de luz, de esencia. Querré tocar lo intocable, comer lo que te enferma, ver como se vive y muere, oler de cerca la pimienta...
De tus jorobas no hablamos, fuente de vida y supervivencia, el contraste entre lo práctico y lo estético, y eso es tema aparte que trataré más adelante con mucha delicadeza.
miércoles, 18 de julio de 2012
CANSADA
Como si hubiera plegado mis alas, dobladas cada una a tamaño reducido, teniendo precaución para que las esquinas queden bien cuadradas unas con otras.
Capita de hidratante con factor protector solar alto, para que su aspecto el día de mañana resulte impecable a ojos de los demás.
Sin ese impulso extra que te dan las alas, ese dejarte llevar mientras piensas en otras cosas, cada paso se me hace un mundo, mis pies son losas cementadas cincelados a base de golpes, con final tan llamativo como una gran obra de arte vulgar.
Sentarse en la mesa para comer y encontrar el plato vacío, hacer el esfuerzo de estirar la mano y llevarse a la boca, aunque sea indigesto, a un perrito cualquiera que pasaba por allí despistado.
Soltar un suspiro por soltar algo, oír un sonido por escuchar ruido, fijar la mirada por tenerla ocupada, sentir el límite del cansancio y seguir de pie, con llagas, pero con ganas.
Capita de hidratante con factor protector solar alto, para que su aspecto el día de mañana resulte impecable a ojos de los demás.
Sin ese impulso extra que te dan las alas, ese dejarte llevar mientras piensas en otras cosas, cada paso se me hace un mundo, mis pies son losas cementadas cincelados a base de golpes, con final tan llamativo como una gran obra de arte vulgar.
Sentarse en la mesa para comer y encontrar el plato vacío, hacer el esfuerzo de estirar la mano y llevarse a la boca, aunque sea indigesto, a un perrito cualquiera que pasaba por allí despistado.
Soltar un suspiro por soltar algo, oír un sonido por escuchar ruido, fijar la mirada por tenerla ocupada, sentir el límite del cansancio y seguir de pie, con llagas, pero con ganas.
miércoles, 4 de julio de 2012
CAMINOS
Dos mariquitas se posan en un cardo.
Una por arriba chupa, otra por abajo liba.
No se molestan, no se incordian, un claro ejemplo de lo que es compartir.
¿Qué mezcla de vientos, aires, temperaturas y/o lluvias las habrán llevado hasta allí?
Si crees en el destino está claro que hay un motivo, quizá la historia empiece con una mirada, caída de pestañas mariquiteñas incluida, puede ser el roce de patita llena de pelos casi sin querer, o desear compartir un chupito de savia o clorofila y comenzar una charla de esas que te dejan prendada...
Es posible que todo ocurra en cuestión de minutos, siendo mariquita el tiempo pasa demasiado rápido, al día siguiente pedida de pata, sin perder tiempo acicalar las motas de las alas y plantarse el velo como claro ejemplo de retiro de la vida exterior.
Y desde entonces hasta hoy, viajar juntos y no separarse nunca, volver el año que viene al cardo y recordar que un día, a una determinada hora, el destino los juntó y contra eso, no hay nada que valga.
Una por arriba chupa, otra por abajo liba.
No se molestan, no se incordian, un claro ejemplo de lo que es compartir.
¿Qué mezcla de vientos, aires, temperaturas y/o lluvias las habrán llevado hasta allí?
Si crees en el destino está claro que hay un motivo, quizá la historia empiece con una mirada, caída de pestañas mariquiteñas incluida, puede ser el roce de patita llena de pelos casi sin querer, o desear compartir un chupito de savia o clorofila y comenzar una charla de esas que te dejan prendada...
Es posible que todo ocurra en cuestión de minutos, siendo mariquita el tiempo pasa demasiado rápido, al día siguiente pedida de pata, sin perder tiempo acicalar las motas de las alas y plantarse el velo como claro ejemplo de retiro de la vida exterior.
Y desde entonces hasta hoy, viajar juntos y no separarse nunca, volver el año que viene al cardo y recordar que un día, a una determinada hora, el destino los juntó y contra eso, no hay nada que valga.
jueves, 28 de junio de 2012
DISFRAZ
Estiro el dedo y lo apoyo en un grano de arroz, comienzo a rodarlo porque quiero que sea redondo.
Me lleva tiempo, así que comienzo a arrastrarlo mientras hago las tareas matutinas, se le añaden restos de polvo, bolitas de bacterias, una cuerda pequeñita que llegó a casa desde no se sabe donde.
A mediodía ya tiene tamaño de pelota ¡hay que ver lo se acumula alrededor sin darnos cuenta!!
Cocinar con la mano izquierda no resulta fácil, pero no puedo dejar de hacer ese movimiento que me duele, que me cansa, pero me atrae y me engancha.
Un poco de sal, algo de harina, restos de perejil, de cebolla, de sardinas.
Por la noche lo decido, por fin la dejo aparcada, pero antes la pulo con piedra pómez amarilla, la dejo bien simétrica, le saco algo de brillo, asumo que no es lo mismo si no consigue rodar como las otras, las del vecino.
Una mano de pintura y a secarse al aire libre, una capa densa y gruesa de protección anti acoso, otra de material reflectante y una más blindada.
Y pasado el tiempo, no puedo evitarlo, me siento algo culpable ya que Arroz es su nombre, pero la llaman por su apellido.
Me lleva tiempo, así que comienzo a arrastrarlo mientras hago las tareas matutinas, se le añaden restos de polvo, bolitas de bacterias, una cuerda pequeñita que llegó a casa desde no se sabe donde.
A mediodía ya tiene tamaño de pelota ¡hay que ver lo se acumula alrededor sin darnos cuenta!!
Cocinar con la mano izquierda no resulta fácil, pero no puedo dejar de hacer ese movimiento que me duele, que me cansa, pero me atrae y me engancha.
Un poco de sal, algo de harina, restos de perejil, de cebolla, de sardinas.
Por la noche lo decido, por fin la dejo aparcada, pero antes la pulo con piedra pómez amarilla, la dejo bien simétrica, le saco algo de brillo, asumo que no es lo mismo si no consigue rodar como las otras, las del vecino.
Una mano de pintura y a secarse al aire libre, una capa densa y gruesa de protección anti acoso, otra de material reflectante y una más blindada.
Y pasado el tiempo, no puedo evitarlo, me siento algo culpable ya que Arroz es su nombre, pero la llaman por su apellido.
miércoles, 13 de junio de 2012
VIVENCIAS
Si fuera pequeñita, esperaría sentada con las piernas colgando en un simple bordillo a que llegara una fuerte ráfaga de viento y deshiciera el "molinillo" silvestre que tengo enfrente.
Rápidamente pegaría un salto y frotándome las manos para inyectar energía, me agarraría al remolino más grande, tupido y brillante.
Soplaría y soplaría para alcanzar altura, giraría, me llorarían los ojos, comería partículas sin nombre, rozaría plumas de pájaros antes inalcanzables, tendría frío, tendría calor, notaría el cansancio en mis brazos, pero echaría el aliento durante unos segundos en las manos y volvería a empezar.
Pilotaría con arte y destreza, con mis gafas de aviadora obtendría una visión especial para diferenciar áreas limpias y áreas peligrosas.
Por la noche recogería las piernas, me haría un ocho y soñaría que vuelo, soñaría que vuelvo, soñaría que vuelvo volando, sentiría que aterrizo y que mis zancos se rompen, recogería los restos y me haría un hoguera, aprovecharía la luz para dibujar un plano, donde señalaría con círculos las zonas bonitas y con cruces las "mejor no las veo".
Y formaría de este modo el mapa de mi mundo, con parcelas de azúcar, fronteras de crocanti, personas de tocino y animales sin pelo, nubes de humo, humo de fuego, árboles con hojas de menta y pomelo.
Rápidamente pegaría un salto y frotándome las manos para inyectar energía, me agarraría al remolino más grande, tupido y brillante.
Soplaría y soplaría para alcanzar altura, giraría, me llorarían los ojos, comería partículas sin nombre, rozaría plumas de pájaros antes inalcanzables, tendría frío, tendría calor, notaría el cansancio en mis brazos, pero echaría el aliento durante unos segundos en las manos y volvería a empezar.
Pilotaría con arte y destreza, con mis gafas de aviadora obtendría una visión especial para diferenciar áreas limpias y áreas peligrosas.
Por la noche recogería las piernas, me haría un ocho y soñaría que vuelo, soñaría que vuelvo, soñaría que vuelvo volando, sentiría que aterrizo y que mis zancos se rompen, recogería los restos y me haría un hoguera, aprovecharía la luz para dibujar un plano, donde señalaría con círculos las zonas bonitas y con cruces las "mejor no las veo".
Y formaría de este modo el mapa de mi mundo, con parcelas de azúcar, fronteras de crocanti, personas de tocino y animales sin pelo, nubes de humo, humo de fuego, árboles con hojas de menta y pomelo.
lunes, 4 de junio de 2012
DE LADRONES
Como el ladrón de guante blanco, así eras, robabas sin ser descubierto, tocabas sin rozar, te apoderabas de las joyas más valiosas por placer, puro placer.
Atrás quedó la necesidad, durante años tu táctica funcionó, pero un día llegó ella y entonces todo cambió: temblaban tus dedos al acercarse, la seda del guante se empapaba de sudor, te llamaba más la atención su piel que los diamantes.
Y como hipnotizado por un profesional, la seguías sin ser visto, la observabas sin descanso, soñabas con un único y largo encuentro, robabas horas a tus días, sumabas minutos a la agonía.
Poco a poco te fuiste consumiendo, la espera amargaba tu existencia, el guante se quedó colgado en una percha, sin consuelo pelusas recogía.
Y miraras donde miraras la inventabas y la veías: sus piernas largas candelabros parecían, sus curvas perfectas se asemejaban a la botella vacía, su larga melena a la brisa suave marina.
Fue al final cuando comprendiste que te habían estafado, que el ladrón fue la víctima y el robado, sin guante, se llevó lo más buscado.
Atrás quedó la necesidad, durante años tu táctica funcionó, pero un día llegó ella y entonces todo cambió: temblaban tus dedos al acercarse, la seda del guante se empapaba de sudor, te llamaba más la atención su piel que los diamantes.
Y como hipnotizado por un profesional, la seguías sin ser visto, la observabas sin descanso, soñabas con un único y largo encuentro, robabas horas a tus días, sumabas minutos a la agonía.
Poco a poco te fuiste consumiendo, la espera amargaba tu existencia, el guante se quedó colgado en una percha, sin consuelo pelusas recogía.
Y miraras donde miraras la inventabas y la veías: sus piernas largas candelabros parecían, sus curvas perfectas se asemejaban a la botella vacía, su larga melena a la brisa suave marina.
Fue al final cuando comprendiste que te habían estafado, que el ladrón fue la víctima y el robado, sin guante, se llevó lo más buscado.
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